La llegada de Kevin a Coronel Pringles, el pasado 20 de junio, marcó el comienzo de una experiencia que durante dos meses permitió compartir mucho más que una casa y una escuela. El intercambio cultural puso frente a frente dos formas de vivir, de relacionarse, de estudiar, de comer y hasta de organizar los horarios cotidianos.
Ahora, este lunes, será el turno de Facundo González Nebbietti de cruzar el océano Atlántico. Durante dos meses permanecerá en Alemania, donde continuará con su vida escolar, conocerá nuevas personas, entrenará y se incorporará a las rutinas de la familia que lo recibirá.
"Todo esto arranca hace un año. Nosotros empezamos con la preparación, después tuvimos un campamento en Tandil, una conferencia y fuimos siguiendo ejemplos de otros intercambistas", explicó Facundo al referirse al proceso que lo llevó hasta este momento.
El intercambio no se limita a un viaje turístico. La propuesta implica que el estudiante se incorpore durante un período determinado a la vida cotidiana de otro país. Eso significa asistir a clases, compartir actividades con jóvenes de la misma edad, adaptarse a horarios y costumbres diferentes y formar parte, durante algunas semanas, de una familia que tiene una cultura distinta.
En ese sentido, la experiencia de Kevin durante su permanencia en Pringles funcionó como una primera aproximación para Facundo a lo que próximamente deberá vivir en Alemania.
"Él viene y cursa también, tiene que adaptarse, conocer las rutinas, las comidas, todo. Va a trabajar todo eso", explicó Facundo. Y reconoció que la adaptación inicial no siempre resulta sencilla.
"Por ahí la primera vez es más difícil. La primera semana cuesta acostumbrarse a otra rutina, a otras cosas que viven allá, a todo. Pero de a poquito se fue acostumbrando y le agarró la mano bastante bien", señaló.
UNA NUEVA MIRADA SOBRE PRINGLES
Durante estos dos meses, Kevin tuvo la posibilidad de conocer distintos aspectos de la vida de Coronel Pringles y también de recorrer algunos lugares representativos de la Argentina. Junto a la familia de Facundo visitó las Cataratas del Iguazú y Buenos Aires, dos destinos que permitieron ampliar la experiencia más allá de la ciudad. "Dependiendo de si el intercambio es largo o corto, tienen más tiempo para conocer otros lugares. En un intercambio corto tratamos de mostrarle lo que más podemos", contó Facundo.
Para Kevin, la experiencia significó encontrarse con una realidad diferente a la que conocía. Entre las cosas que más disfrutó destacó especialmente la gente y la comida argentina, con el asado ocupando un lugar especial.
También tuvo la oportunidad de probar productos y costumbres típicamente argentinas como el dulce de leche y el mate. Aunque algunas experiencias gastronómicas fueron más difíciles que otras, formaron parte de ese proceso de descubrir una cultura diferente.
La visita al cuartel de Bomberos Voluntarios de Coronel Pringles fue otro de los momentos significativos. Kevin tiene una relación muy cercana con la actividad bomberil: forma parte del servicio desde hace aproximadamente diez años y actualmente se encuentra activo.
El joven alemán pudo conocer el cuartel pringlense, sus instalaciones y sus vehículos, y quedó sorprendido por sus dimensiones y la cantidad de móviles disponibles.
Para Facundo, ese tipo de actividades permite que el intercambio trascienda la experiencia escolar y se convierta en una verdadera inmersión cultural.
COSTUMBRES QUE GENERAN SORPRESA
Las diferencias culturales también aparecieron en cuestiones tan simples como los saludos, la puntualidad o la manera de relacionarse. Kevin contó que los argentinos son, en general, más abiertos y sociables que los alemanes. Hacer amigos en Alemania puede demandar un poco más de tiempo, mientras que en Argentina encontró rápidamente vínculos y personas dispuestas a integrarlo.
La escuela también fue un espacio importante para generar amistades. Al compartir buena parte de la jornada escolar, Kevin pudo relacionarse con otros jóvenes de la ciudad y construir vínculos que, gracias a las redes sociales, podrán continuar más allá de su regreso. "Lo bueno de la tecnología es que ahora, por más que vivan miles de kilómetros de distancia, están igual en contacto", destacó Facundo.
También hubo momentos de diversión. Kevin tuvo la posibilidad de salir a un boliche con jóvenes de Pringles, una experiencia que inicialmente generó cierta resistencia, pero que finalmente disfrutó.
Son precisamente esas pequeñas situaciones las que permiten comprender que un intercambio cultural no se construye solamente a través de grandes viajes o visitas turísticas, sino también en los detalles cotidianos.
AHORA ES EL TURNO DE FACUNDO
Después de acompañar a Kevin durante estos dos meses, Facundo se prepara para experimentar la situación desde el otro lado.
Este lunes partirá rumbo a Alemania, donde permanecerá durante aproximadamente dos meses. Allí deberá asistir a la escuela, continuar con sus estudios, entrenar y adaptarse a una rutina completamente diferente. "Yo tengo que ir allá a la escuela, tengo que continuar los estudios y, nada, es una vida. En vez de acá, en Alemania", explicó.
Facundo reconoce que uno de los principales desafíos será el idioma. Si bien se maneja con bastante comodidad en inglés y sabe que podrá utilizarlo para comunicarse con sus compañeros, considera que la estadía será una oportunidad fundamental para acercarse al alemán. "Con el alemán, un poco. Así que allá voy a aprender bastante, tratando de escuchar y aprender", contó.
La puntualidad también aparece como uno de los aspectos culturales que más tiene presentes antes de viajar. En Alemania, según explicó, los horarios tienen una importancia especial y es habitual llegar con anticipación a los compromisos. "Por lo que me han dicho, las comidas no son las mejores, así que voy a tratar de asombrarme. Y, bueno, sí, los horarios, el tema de la puntualidad. Ellos siempre están diez, quince minutos antes que por acá. Voy a tratar de acostumbrarme a eso", relató entre risas.
La documentación necesaria para realizar un intercambio de estas características también forma parte de una preparación que comenzó con mucha anticipación. Al tratarse de un viaje sin sus padres, fueron necesarios permisos y autorizaciones, además de documentación vinculada con cuestiones sanitarias y de salud.
"Lleva papeles, obviamente, porque es un viaje solo, que no vas con tus padres. Autorizaciones, todas esas cosas, parte de salud también. Pero como te dan un año para hacerlo, por ahí tenés el tiempo necesario para armar todo bien", explicó Facundo.
MUCHO MÁS QUE UN VIAJE
La experiencia que Facundo comenzará este lunes es, en definitiva, la continuidad de un proceso que comenzó hace un año y que tuvo en la llegada de Kevin a Pringles uno de sus momentos centrales.
Durante estos dos meses, ambos jóvenes pudieron experimentar de manera directa las diferencias y similitudes entre Argentina y Alemania. Compartieron escuela, comidas, actividades, amistades y momentos familiares. Aprendieron que muchas de las diferencias culturales aparecen en situaciones cotidianas y que, al mismo tiempo, existen intereses y vínculos capaces de atravesar cualquier distancia.
Ahora la experiencia se invertirá. Kevin regresará a Alemania y Facundo ocupará el lugar de estudiante extranjero. Asistirá a la escuela de Kevin, conocerá a sus compañeros, se incorporará a sus actividades y tendrá la posibilidad de observar desde adentro una sociedad que hasta ahora conocía principalmente a través de referencias.
El desafío será adaptarse nuevamente a otra rutina, a otro idioma y a otras formas de relacionarse.
Pero Facundo sabe que cuenta con una ventaja: ya pudo observar el proceso de adaptación de Kevin.
"Siguiendo ejemplos de otros intercambistas y tratando de llevarla a mejor", resumió al recordar cómo fue preparándose para esta experiencia.
El viaje que comienza este lunes no será solamente un traslado de un continente a otro. Será una oportunidad para aprender desde la experiencia, para descubrir otras formas de vivir y para construir vínculos que pueden permanecer mucho después de que finalicen los dos meses de intercambio.
Kevin ya deja Coronel Pringles con nuevos amigos, recuerdos familiares y experiencias que seguramente llevará consigo a Alemania. Facundo, en cambio, parte hacia un país que hasta ahora conocía desde lejos y donde tendrá la oportunidad de vivir durante algunas semanas como un joven alemán más.
Dos adolescentes, dos países y dos culturas que se encuentran en un intercambio que demuestra que viajar también puede significar aprender, compartir y mirar el propio lugar desde una perspectiva diferente. Es así que después de dos meses compartiendo experiencias, Kevin y Facundo ya no son solamente dos jóvenes unidos por un programa de intercambio. Son dos amigos que, desde ahora, tendrán una historia compartida a miles de kilómetros de distancia.