Entrevistas Exclusivas

Cada vez que perdíamos un embarazo, era un golpe duro, pero seguíamos adelante
Cada vez que perdíamos un embarazo, era  un golpe duro, pero seguíamos adelante

UNA GRAN HISTORIA QUE CONTAR….

Así lo aseguró el matrimonio conformado por Gastón Gagna y Daniela Amestoy, quienes durante más de 5 años hicieron todo lo posible para tener hijos, pero en tres oportunidades, perdieron el embarazo. Pese a esta situación, nunca bajaron los brazos y siguieron intentando con diferentes tratamientos hasta que la vida los premió con el mejor de los regalos, en este caso con mellizos, Guadalupe y Guido, quienes nacieron el pasado 8 de octubre y llegaron para alegrar sus vidas.

La llegada de un hijo en la vida, es uno de los hechos más importantes y relevantes que le puede suceder en la vida a un ser humano, pero muchas veces lograr este objetivo no es una tarea fácil, por más que se tengan las ganas y el deseo de conformar una familia. Es así que muchas parejas pasan por diferentes situaciones,  en donde en ocasiones, les cuesta poder tener  un embarazo normal y ésto termina relegando sus ganas de ser padres. Pero también muchas veces y pese a las dificultades que nos pone la vida  por delante,  con ganas y  perseverancia, se logra poder cumplir con esos objetivos que deseamos tanto. Es así que cuando sólo restan un par de días para que se celebre el Día de la Madre y de la Familia, desde El Diario de Pringles quisimos rescatar un gran ejemplo e historia de vida referida a este tema, como es el caso de Gastón Gagna y Daniela Amestoy, quienes,  perdieron varios embarazos a lo largo de 5 años, pero eso no los hizo abandonar sus esperanzas de ser padres y es por ello que hoy disfrutan de sus mellizos que  nacieron hace apenas 10 días atrás.   "Hace unos 5 a 6 años atrás empezamos a buscar un hijo, se dieron los embarazaos, pero nunca llegaban a término, fueron 3 embarazos no culminados, entonces fuimos ver  a Hernán Siciliano, quien es el médico de Daniela y nos dijo que había que hacer un tratamiento. Empezamos a buscar, ella tiene una prima que es médica,  que a su vez  tiene una amiga que trabaja en un instituto de fertilidad. Fuimos allá, justo esa doctora no nos pudo atender, y nos atendió otra compañera de trabajo. El tratamiento lo hicimos en el Instituto Amestoy  y arrancamos con dos de baja complejidad, que no dieron resultado, y cuando hicimos  el de alta complejidad, obtuvimos muy buenos resultados, los cuales están a la vista", comentó con una sonrisa en su rostro, Gastón Gagna.  Pero el hecho de comenzar un nuevo tratamiento implicó todo un desafío para la pareja, no sólo económico, sino también emocional, ya que había que lidiar con tiempos, documentación y diferentes obstáculos que se iban generando, pero nada de ello detuvo su voluntad y sus ganas de ser padres.  "Nos llevó 5 años, ya que entre aborto y aborto había que esperar 8 meses para que se recupere el útero, y no se trató  solo del aborto espontáneo, sino que lo tenían que raspar. El embarazo llegaba entre las 6 y 10 semanas de gestación,  se detenía  y terminaba  abortando. Nunca bajamos los brazos, nosotros éramos jóvenes, teníamos el deseo y la ilusión, y si bien cada vez que perdíamos un embarazo, era  un golpe duro, igual  seguíamos adelante. Íbamos al médico, hay veces que faltaban estudios o había que completarlos con otros, pero lo intentábamos una y otra vez. Las obras sociales también se tomaban su tiempo, y por ende teníamos que esperar, y la espera se hacía eterna, pero siempre seguíamos  adelante confiados y esperanzados en que se iba a dar", expresó por su parte Daniela.


Lo que esta pareja no sabía, era que en esta oportunidad, más allá de que su embarazo iba a llegar a un feliz término a diferencia de los anteriores, es que además, no sólo iban a recibir la bendición del nacimiento de un hijo, sino que en este caso serían dos, una niña y un varón, como si todo hubiera estado estratégicamente planificado.  "Cuando hicimos el tratamiento,  la doctora nos dio una serie de estudios  de alta complejidad, se requiere de inyecciones a diario, y ella nos iba diciendo de acá a una semana que   teníamos que hacernos un estudio  y si nos daba un valor determinado,  era positivo, pero no es como un test de embarazo. En el segundo estudio se tenía que duplicar el valor y daba un valor mucho más alto, entonces nos dijo que podían ser mellizos. Salí media asustada y le dije a Gastón qué  íbamos a hacer si eran dos y me dijo que  era un  gol de media cancha. 

 


Después pasó un tiempo y arranqué con muchos vómitos  y cuando me internaron porque me había deshidratado, me hicieron la ecografía en el hospital y salió que se trataba de dos bebés. Fue largo, primero pasaron  los tres meses, que fue nuestra primera meta,  ya que con los anteriores embarazos, no habíamos pasado de esa fecha y seguíamos  rogando que lleguen  a término, porque la expectativa siempre está. Fue así que Hernán Siciliano nos dijo que iban a nacer el  8 de octubre y yo pensé  que no iba a llegar, nos internamos a las 8 de la mañana ese día, y a las 8:20 hs nació Guadalupe y a las 8:23 hs, nació Guido por  cesárea", explicó Daniela. Pero sin lugar a dudas, después de mucho intentar, y de sufrir tantas pérdidas de embarazos, esta pareja que tanto la luchó, tuvo su recompensa y pudieron ser padres de dos bebés en excelente estado de salud y ahora comenzaron a recorrer juntos un nuevo camino, el cual es por partida doble.   "Salió todo perfecto, nacieron a las 37 semanas  y en el caso de Guadalupe   pesó 2.750  kg y Guido  2.300 kg, bajaron un poquito de peso, pero a los tres días, lo recuperaron. No es nada fácil, es todo nuevo. Tenemos las abuelas por suerte que nos dan una gran  mano porque si no, sería imposible, más que nada para atenderlos a ellos, preparan la mamadera o los cambian. En mi caso después de  la cesárea, no puedo manejarme como lo hacía antes, hasta que me recupere del todo", declaró Daniela.

 


Pero también le preguntamos a esta feliz pareja, cómo fue la elección de los nombres de sus dos pequeños y en este caso qué consejo le darían a aquellas parejas que no pueden tener hijos y que siguen buscando la posibilidad de poder quedar embarazados.  "A mí me gustaba un nombre que era Giuliano o Giuliana si era nena, pero a mi señora no le gustaba, a ella siempre le gustó Guido, y para la nena nos dijeron ese nombre y  como nos pareció lindo, se lo dejamos.  Es largo el proceso, tiene sus altibajos,  ya que no todo es color de rosa, en el caso nuestro todos los estudios daban bien, los doctores no nos sabían explicar por qué no se podía concebir el embarazo, pero no hay que bajar los brazos, tienen que intentarlo, tienen que seguir, todo llega a su tiempo y más cuando se busca con tantas ganas. A nosotros se nos hizo  largo el camino, pero al final el resultado es el esperado", aseguró Gastón. Para finalizar, le consultamos a Daniela cómo vivirá  el Día de la Madre, ya que será diferente a todos los anteriores, a lo que señaló:  "Seguramente que va a ser muy especial, pero lo más importante es pasarla todos juntos, porque ésto es lo que queríamos y lo que deseamos por tanto tiempo", concluyó la feliz mamá. De esta manera, y con el ejemplo de Gastón y de Daniela, queda confirmado que cuando uno quiere lograr algo que desea en lo más profundo de sus sentimientos, con esfuerzo, perseverancia, dedicación y fé, puede lograrlo.

 








Publicado por EL DIARIO


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