El puente del Camino Real que une Arroyo Venado con Carhué finalmente colapsó este lunes 2 de marzo por la tarde, dejando aislados a los vecinos del sector y profundizando la preocupación que ya se había manifestado días atrás tras su inhabilitación preventiva.
Según relataron vecinos, a las 10.30 de la mañana de hoy se realizó una recorrida en el lugar con representantes de los municipios de Guaminí y Adolfo Alsina, con el objetivo de observar el estado de la estructura y analizar posibles medidas o alternativas. Sin embargo, horas más tarde se notificó que el puente se había caído.
"Lamentablemente quedamos aislados los vecinos, se podría haber evitado", expresaron desde el lugar. También señalaron que un vecino lindero al puente ya había alertado previamente sobre el deterioro que presentaba la estructura.
Cabe recordar que el pasado 28 de febrero se informó sobre la inhabilitación total del tránsito en el puente, medida comunicada por la Municipalidad de Guaminí tras detectarse la rotura de uno de sus pilares. La estructura, construida en 1930, presentaba un marcado deterioro y, según se indicó entonces, personal municipal se encontraba evaluando los daños para definir las intervenciones necesarias.
En aquella oportunidad, Inés Rubio, integrante de la agrupación "Arroyo Venado, un remanso con historia", había manifestado su preocupación y remarcado que, desde su memoria, no recordaba tareas de mantenimiento significativas en el puente a lo largo de los años. Además, recordó que hace aproximadamente 15 años la Dirección de Vialidad de la Provincia había emitido un informe técnico restringiendo el tránsito pesado, estableciendo un máximo de 10 toneladas y una velocidad límite de 10 kilómetros por hora.
Pese a la inhabilitación dispuesta días atrás, el deterioro estructural avanzó hasta provocar el colapso total de la antigua construcción, generando ahora un problema concreto de conectividad rural entre Arroyo Venado y Carhué.
Afortunadamente no se reportaron personas heridas al momento de la caída, aunque la situación deja a los vecinos en una posición crítica y a la espera de una pronta respuesta oficial que permita restablecer el paso, ya sea mediante una solución provisoria o la ejecución de una obra definitiva.
El episodio reabre el debate sobre el mantenimiento de la infraestructura vial rural y la necesidad de intervenciones preventivas que eviten desenlaces de este tipo. Mientras tanto, los habitantes de la zona deberán recurrir a caminos alternativos, con las complicaciones que ello implica para la vida cotidiana y la actividad productiva. Fuente: Cambio 2000