El concejal Ariel Espié se refirió a dos de los temas que marcaron la agenda legislativa nacional en los últimos días: la media sanción de la reforma laboral y la modificación de la ley de imputabilidad. Con un enfoque que buscó dejar de lado banderas partidarias, propuso ampliar el debate hacia cuestiones estructurales que, según entiende, la Argentina arrastra desde hace décadas.
En relación a la reforma laboral, Espie señaló que "voy a tratar de hacer un análisis lo más objetivo posible, dejando de lado lo ideológico". Y planteó que antes de discutir únicamente las normas laborales, el país debería preguntarse cómo generar más empresas.
"En Argentina cometemos un error: siempre hablamos de cambiar la legislación laboral para crear empleo, y es cierto que eso influye, pero antes deberíamos discutir cómo creamos empresas. Son las únicas capaces de motorizar la economía y ahí tenemos un déficit enorme", afirmó.
En ese sentido, aportó datos comparativos: "En nuestro país hay 14 empresas cada mil habitantes. Brasil nos duplica e Italia tiene alrededor de 80 cada mil. Son cifras de un observatorio PyME. Entonces uno se pregunta qué nos está pasando".
Para Espié, existen problemas estructurales que desalientan la inversión: "La presión tributaria, la inflación crónica y normas laborales que no siempre fueron transparentes conspiraron durante años para que nuevas empresas se radiquen en el país".
Sobre el eje central de la reforma, destacó el capítulo vinculado a las indemnizaciones. "Veníamos con una ley de 1974-75 que evidentemente no fue exitosa. Tenemos altos niveles de empleo no registrado y temor de los empleadores a tomar personal", sostuvo.
En ese punto, consideró clave la previsibilidad judicial. "Había muchísima disparidad en la actualización de indemnizaciones. Algunos jueces aplicaban tasas que llevaban los montos a cifras siderales. Eso generaba incertidumbre y, en algunos casos, el cierre de comercios", explicó.
Y agregó: "Lo lógico era actualizar por índice de precios o salarios más una tasa pasiva. Pero cuando se aplicaba tasa activa, los montos se volvían impagables. Ahora la base regulatoria será lo que el trabajador cobre de manera habitual. Eso da mayor claridad".
No obstante, advirtió que los cambios no tendrán efectos inmediatos: "No podemos pensar que por reformar una ley mañana va a haber pleno empleo. Esto es a largo plazo. Los problemas laborales no empezaron hace dos años, vienen de hace 30 o 40".
En cuanto a la modificación de la ley de imputabilidad, Espie consideró que el debate debe ser más amplio que la edad en sí misma. "La infraestructura carcelaria hoy no está preparada y eso puede generar dificultades en la aplicación", reconoció.
Sin embargo, sostuvo que "a delito de mayores corresponde pena de mayores", especialmente en casos graves como homicidios cometidos por menores. Recordó que el piso de 14 años adoptado se ajusta a recomendaciones internacionales y mencionó que otros países lo fijan incluso más abajo.
De todos modos, apuntó a otro problema de fondo: la reiterancia delictiva. "Una cosa es tener antecedentes penales y otra es la reiterancia. Con la lentitud de los juicios, una persona puede cometer varios delitos antes de ser condenada por el primero. Mientras tanto, no figura como reincidente", explicó.
Y fue más contundente: "Si para que alguien quede detenido tiene que entrar veinte veces, el sistema falla. Hay que dar una oportunidad, pero si hay reiteración en delitos graves, la privación de la libertad se justifica".
En el caso de los menores, remarcó la necesidad de un abordaje integral. "Cuando un chico comete tantos delitos es porque falló todo el sistema de protección. No alcanza con una mirada punitiva. Se necesita trabajo en red, con el Estado, iglesias y clubes".
A nivel local, destacó que "hay un trabajo silencioso muy importante", aunque admitió que a veces la realidad social desborda. "La Argentina arrastra 40 años con niveles altísimos de pobreza. No podemos creer que esto empezó ahora".
Finalmente, volvió al eje económico como condición necesaria para cualquier mejora social: "El gran error fue pensar que el Estado era productor y distribuidor. Sin sector privado fuerte, sin pymes, sin previsibilidad y con inflación descontrolada, es imposible crecer".
Para Espié, tanto la reforma laboral como la ley de imputabilidad abren debates profundos que recién comienzan. "Hay que contemplar todos los derechos: los del imputado, pero también los de las víctimas y de la sociedad en general", concluyó.