“LA CORRUPCIÓN EXISTE EN TODOS LADOS, PERO EN OTROS PAÍSES, LOS CORRUPTOS VAN PRESOS”
ACTUALIDAD POLÍTICA ARGENTINA
El analista político Andrés Malamud ofreció a "Multimedio Pringles", una visión detallada y crítica de la situación actual de Argentina bajo el liderazgo del presidente Javier Milei. Abordó temas como la transversalidad del voto, la tensión con el peronismo, la corrupción y las oportunidades económicas en un mundo turbulento. "La clase media es la que más tiene para perder con el ajuste", expresó.

En una etapa que muchos describen como inédita, Argentina se encuentra bajo el mandato de un presidente que, aunque elegido por una amplia mayoría, se posiciona como un outsider en la política tradicional. Este presidente ha roto con las normas establecidas al recibir apoyo tanto de los sectores más pobres como de los más ricos, una hazaña sin precedentes en la historia política argentina. Para entender mejor la situación actual y sus posibles desenlaces, "Multimedio Pringles" entrevistó al reconocido analista político Andrés Malamud, quien analizó, la coyuntura política y económica del país, la dinámica entre el presidente y el peronismo, y las perspectivas futuras en un contexto global incierto.
Andrés Malamud es investigador principal en el Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa. Sus áreas de investigación abarcan las instituciones democráticas, la política exterior y los procesos de integración regional. Sus áreas geográficas de especialización son Europa y América Latina.
Ha sido investigador visitante en el Instituto Max Planck (Heidelberg, Alemania) y en la Universidad de Maryland (College Park, EEUU). Ha realizado tareas de consultoría para el Diálogo Interamericano (Inter-American Dialogue), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y el Parlamento Europeo. Ha formado parte del comité ejecutivo de la Asociación Latinoamericana de Ciencia Política (ALACIP).
Es autor del libro El oficio más antiguo del mundo. Secretos, mentiras y belleza de la política. Sus trabajos académicos han sido publicados en más de veinte países y habitualmente escribe columnas de opinión en los diarios La Nación y Clarín (Argentina).
Doctor en Ciencias Políticas y Sociales por el Instituto Universitario Europeo (Florencia, Italia) y licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires.
-¿Qué análisis hace de la situación actual de Argentina bajo la presidencia de Javier Milei?
La Argentina sigue en el mismo lugar que estaba antes de este presidente. Los problemas son estructurales, una economía que no arranca y una inflación que, aunque esté disminuyendo, sigue siendo altísima. Tenemos una inflación mensual que supera varias veces la inflación anual de países europeos. El presidente actual es un personaje singular, un porteño que arrasa en el interior y un argentino destacado en el exterior. Sus acciones tendrán consecuencias el día que la economía despegue. Mientras tanto, lo demás son cortinas de humo, subterfugios, y tácticas para electrificar su base de apoyo.
-Entonces, ¿Dónde está parada Argentina con el actual presidente?
Argentina está en una situación de estancamiento. Las políticas de confrontación que implementa el presidente movilizan a su base, pero las consecuencias materiales de sus disputas con líderes extranjeros son mínimas. Este presidente ha sido votado por sectores diversos de la sociedad, algo inédito en nuestra historia. Ha obtenido el mismo porcentaje de votos en las villas que en los barrios más ricos. Nunca habíamos visto algo así.

-¿Cuál es el riesgo para la clase media en este contexto?
La clase media es la que más tiene para perder con el ajuste. Los pobres no tienen mucho que perder, y los ricos saben cómo resguardar sus bienes, incluso con el beneplácito del presidente. Si el ajuste afecta principalmente a la clase media y esta pierde confianza en el presidente, podría convertirse en un gobierno que solo cuenta con el apoyo de los más pobres y los más ricos, similar a lo que ocurrió con Carlos Menem.
-Hablando de Menem: ¿Podría el Presidente actual convertirse en el nuevo líder del kirchnerismo o peronismo?
Lo más significativo que queda del peronismo es la provincia de Buenos Aires y los sindicatos. Aunque los sindicatos no están en su mejor momento, siguen siendo una fuerza relevante. La provincia de Buenos Aires, aunque desfinanciada, tiene un peso político considerable. Axel Kicillof, por ejemplo, obtuvo el 45% de los votos en la misma elección que ganó el actual presidente. El peronismo todavía tiene la capacidad de movilizar al 40% del electorado, lo cual no es poca cosa para un partido que ha enfrentado serios reveses económicos y políticos.
-¿Cómo ve la relación entre el Presidente Javier Milei y el Gobernador Axel Kicillof?
La relación es tensa. El presidente quisiera desfinanciar a Kicillof, pero sabe que dos tercios de la población de la provincia de Buenos Aires, residen en el conurbano, un área crítica. Si se desfinancia drásticamente, la gente del conurbano podría volverse contra el presidente, no contra el gobernador. La historia ha demostrado que cuando hay descontento, las protestas suelen dirigirse hacia el gobierno central, no hacia el gobernador de la provincia.
-¿Hasta cuándo puede la gente soportar el actual contexto económico?
Argentina tiene oportunidades gracias al crecimiento de Asia, que demanda alimentos y energía, productos que nosotros podemos ofrecer. Sin embargo, un semestre no es suficiente para resolver nuestros problemas. Las crisis cambiarias del siglo XXI han mostrado que se necesita al menos un año para volver al punto de partida. La gente puede soportar la situación actual, si el presidente logra reducir la inflación y contener la inseguridad, que son las principales preocupaciones de los argentinos.

-Pasando al tema de la corrupción: ¿Es la impunidad el principal problema en Argentina?
Absolutamente. La corrupción existe en todos lados, pero en otros países, los corruptos van presos. En Argentina, nadie rinde cuentas y no hace falta fugarse. La impunidad es lo que indigna a los argentinos, más que la corrupción en sí. Si la economía funcionara, la gente toleraría mejor la corrupción. Pero sin bienestar económico, la justicia se convierte en una demanda urgente.
¿Qué opina de los recientes paros de la CGT y los escándalos en los comedores sociales?
Los sindicatos están midiendo fuerzas entre ellos y con el gobierno. Es llamativo que a Alberto Fernández, a pesar de haber aumentado la pobreza, no le hicieran paros, mientras que a este presidente, le han hecho dos en un semestre. Ésto muestra la naturaleza peronista de los sindicatos. Por otro lado, los escándalos en los comedores sociales son una vergüenza nacional. La tercerización de la asistencia social, se ha convertido en un negocio para unos pocos. Ésto refleja un problema más amplio de corrupción y privilegios arraigados en el sistema.
-¿Cuál es su lectura sobre el triunfo del presidente actual? ¿Fue más mérito suyo o el resultado de los errores de las otras coaliciones?
Fue un poco de ambos. El actual presidente ganó porque las dos principales coaliciones, el kirchnerismo y Cambiemos, fracasaron. Incluso el presidente lo admite, diciendo que un anarcocapitalista solo puede ganar en Argentina por el fracaso de las opciones anteriores. Su mérito radica en capitalizar esos errores, pero el mayor mérito, se debe al fracaso de los demás.

-Finalmente, ¿cómo ve a la Argentina en el contexto mundial actual?
Estamos en un mundo turbulento y trágico para muchos, pero las guerras están lejos de nosotros. Ésto puede distorsionar los precios de productos que nosotros producimos, como el trigo y el maíz. En ese sentido, Argentina puede beneficiarse de la demanda global en un mundo convulso. Es una paradoja, pero a veces las crisis ajenas, pueden generar oportunidades para nosotros.
¿Y qué podemos esperar para el resto del año y el próximo?
Es difícil predecir el futuro con certeza. Lo que podemos hacer es plantear escenarios. El escenario más probable es que el presidente termine su mandato, pero es poco probable que sea reelegido, dado el contexto económico complicado. Lo importante es que logre estabilizar la economía, porque todo lo demás, es secundario. Las peleas internacionales y los elogios son distracciones; lo que realmente importa, es el bienestar económico.