La indignación todavía atraviesa cada palabra de Vanesa Ferreyra. El robo de la moto de su hijo Alejo no solo dejó pérdidas materiales, sino también una profunda sensación de impotencia y abandono. La mujer cuestionó duramente la demora en la investigación y aseguró que, pese a que hubo datos concretos desde las primeras horas posteriores al hecho, la orden de allanamiento llegó demasiado tarde.
"Se demoró mucho una orden de allanamiento, más de 48 horas. Incluso en otros casos enseguida se recuperó todo, pero para el robo de la moto vieja no hubo orden de allanamiento", expresó con enojo.
Según relató, el robo ocurrió durante la noche y ya en la madrugada comenzaron a surgir datos sobre el posible destino del rodado. "A la madrugada le dieron el dato de que les estaban corriendo picadas o haciendo cortes con la moto. Incluso ya le habían dicho que faltaban partes de ella", señaló.
Con el correr de las horas, la situación empeoró. La moto finalmente apareció abandonada y completamente desmantelada en un terreno baldío, cerca de una vivienda en construcción. "Tengo entendido que la encontraron en un terreno baldío, donde hay una casa en construcción", contó Vanesa, quien ahora exige que se realicen pericias sobre el cuadro y las partes recuperadas.
"Quiero ver las pericias del cuadro. Alguien lo tuvo que haber tocado, así sea para dejarlo en el terreno o para sacarle todo lo que sacaron. Huellas tiene que haber", sostuvo. Y agregó: "Quiero que el fiscal me muestre quiénes son. Si están las huellas de esas personas, ya es hora de que estén donde tienen que estar".
Ferreyra aseguró que desde el primer momento sintieron que no se estaba actuando con la urgencia necesaria. "Sentimos que nos estaban tomando el pelo, porque nos dijeron que no sabían dónde estaba la moto, que nos quedáramos tranquilos porque el domicilio de la persona que la tenía estaba custodiado. Yo pasé y nunca vi un patrullero ni nada", manifestó.
La mujer contó además que ella misma recorrió domicilios vinculados a sospechosos. "Fui a recorrer las casas de los que supuestamente se habían llevado la moto. Me recorrí los tres domicilios", afirmó.
En ese contexto, aseguró que en la ciudad "todos saben quiénes son" los involucrados. "Sabemos muy bien los mismos apellidos de siempre. Pero lamentablemente no sé si no pueden hacer nada o no quieren hacer nada", disparó.
Uno de los elementos que más indignación generó en la familia fue la circulación de videos en redes y grupos privados donde, según denuncian, se veía la moto siendo utilizada por jóvenes para hacer maniobras peligrosas. "Se subió un video donde habían estado haciendo cortes con la moto de Alejo", explicó.
Consultada sobre si las personas que aparecen en esas imágenes estarían identificadas, respondió sin rodeos: "Todos sabemos muy bien quiénes son".
Vanesa también dejó entrever que habría existido un "entregador", alguien que conocía los movimientos de su hijo y habría aportado información para concretar el robo. "Por eso hay un entregador, pero hay cosas que no puedo decir porque hay otra denuncia en la Fiscalía de Bahía Blanca", indicó.
En ese sentido, reveló que realizaron una presentación judicial fuera de la ciudad. "Hicimos la denuncia en la Fiscalía de Bahía Blanca porque tenemos un entregador y esa persona hasta me dijo que deje de hacer publicaciones, que pare", comentó.
Sin embargo, aseguró que no piensa callarse. "Yo le dije que no voy a parar. Me da mucha bronca que esto quede así nomás. No me hago la idea de que quede así nomás", expresó.
La situación golpea especialmente a Alejo, quien recientemente había conseguido trabajo. "Había estado sin trabajo y hace una semana había arrancado con un chico electricista. Le robaron la moto hace unas horas y ahora ni siquiera tiene una bicicleta para ir a trabajar", lamentó su madre.
"Lo dejaron sin nada", resumió.
Durante la entrevista, Ferreyra también se refirió a comentarios y mensajes privados que recibió tras hacer pública la situación. Aunque aclaró que no los considera amenazas directas, sí reconoció que hubo advertencias para que tuviera cuidado con lo que decía.
"Por ahí me dicen -fijate qué hablás, fijate qué decís-, pero la verdad no le tengo miedo a nadie", afirmó con firmeza. "Si alguien tiene algo para decirme, que venga y me lo diga".
Lejos de resignarse, aseguró que continuará reclamando justicia y señalando públicamente lo ocurrido. "No voy a dejar que esto quede así. No sé si voy a lograr algo, Dios quiera que sí, aunque sea que las personas que cometieron esto estén en la cárcel", sostuvo.
Para Vanesa, el problema excede el caso puntual de su hijo y refleja una problemática que golpea a distintos vecinos. "Hoy es mi hijo, mañana otro y así sucesivamente", dijo.
En el cierre de sus declaraciones, vinculó lo sucedido con otros hechos de inseguridad ocurridos en la ciudad y expresó su preocupación por la repetición de este tipo de delitos. "Hay cosas que nunca aparecen y la gente se cansa. No meto a todos en la misma bolsa, pero lamentablemente muchos terminan atados a decidir mal", concluyó.