El robo de una bicicleta ocurrido días atrás en una plaza de Coronel Pringles generó preocupación en la comunidad, especialmente por haberse producido delante de una menor. Virginia Bello, madre de la niña damnificada, relató con detalle cómo vivió la situación y el impacto que el hecho tuvo en su familia. "Fue todo muy rápido. El hombre se acercó, miró la bicicleta, la agarró, se subió y salió", recordó Virginia, aún conmovida. Según explicó, su hija estaba al lado del rodado en el momento del robo. "Se la llevó con mi nena al lado, porque ella siempre se queda cerca de la bicicleta, es algo que le inculcamos", señaló.
El episodio ocurrió en una plaza pequeña del barrio, donde Virginia se encontraba sentada observando a su hija. "No es que estábamos lejos, yo la estaba mirando todo el tiempo. La plaza es chica, estábamos ahí nomás", explicó. A pesar de eso, el ladrón actuó sin reparos. "Vino, la agarró y salió como si fuera lo más normal del mundo", agregó.
La mujer comparó la escena con situaciones que suelen verse en grandes ciudades. "Esto me remite a Buenos Aires, donde es peor porque capaz que también te matan. Acá te lo hacen en tu propia cara, sin importar nada", expresó. Según su testimonio, el hombre no habló ni mostró signos evidentes de estar alcoholizado o drogado. "No dijeron nada, no hubo discusión. Simplemente la tomó y se fue", afirmó.
Virginia también lamentó la falta de reacción de quienes se encontraban en el lugar. "Nadie vio nada, nadie hizo nada. Fue como si no hubiera pasado", contó. Y agregó que, ante la diferencia física y la presencia de su hija, no intentó enfrentarlo. "Era un tipo grande, no tenía sentido intentar pararlo", explicó.
Tras el robo, realizó la denuncia de inmediato. "Yo habré ido a la comisaría cerca de las nueve y pico. Por suerte fue rápido, calculo que en media hora o una hora ya habían recuperado las bicicletas", destacó, valorando el accionar policial y del sistema de monitoreo. "La policía actuó rapidísimo", subrayó.
En la comisaría se encontró con la madre de otra niña, dueña de la segunda bicicleta robada. "Nos encontramos las dos ahí. A ella se la sacaron de su casa, mientras estaba tomando mate en el patio. Era el mismo hombre", relató. Ambas coincidieron en la descripción del sospechoso, tal como luego figuró en el parte policial.
Más allá de la recuperación del rodado, Virginia reconoció que el impacto emocional fue fuerte, sobre todo para su hija. "Queda la inseguridad. La nena queda asustada porque fue al lado de ella", dijo. "Tiene diez años y son cosas que uno no piensa que le van a pasar", agregó.
Finalmente, reflexionó sobre la necesidad de visibilizar estos hechos. "Somos bastante confiados y estas cosas pasan a la vista de todos. Ayer fueron dos criaturas", expresó. Y concluyó: "Para algunos puede ser nada, pero a otros les cuesta mucho. Por suerte se recuperó la bicicleta, pero el miedo queda".
El testimonio de Virginia Bello vuelve a poner en debate la seguridad en los espacios públicos y el impacto que estos hechos generan, especialmente cuando las víctimas son niños.