Un nuevo hecho de inseguridad volvió a generar inquietud en un sector de Coronel Pringles. En esta oportunidad, el blanco fue una despensa ubicada en la esquina de calles 57 y Suárez, que fue violentada el domingo por la tarde. Su propietario, Lucho Falomir, brindó detalles de lo sucedido y manifestó su preocupación por una situación que, según indicó, no es aislada y afecta a varios comercios de la zona.
El robo se produjo alrededor de las 15 horas, en un horario en el que el local se encontraba cerrado. Falomir explicó que suele abrir más tarde, aunque muchas veces se acerca antes para atender a vecinos habituales. "Yo abro cerca de las cinco, pero ese día vine un poco antes y me encontré con la sorpresa de que habían entrado", relató.
Según explicó, los delincuentes accedieron al interior tras romper un vidrio de pequeñas dimensiones. "Era una abertura chica, de unos treinta por treinta. Rompieron el vidrio, forzaron la reja y por ahí entraron. Una vez que pasan la cabeza, después pasa todo el cuerpo", explicó con resignación.
Lo que más impactó al comerciante no fue solo el daño material, sino la identidad de quienes cometieron el robo. "Eran chicos jóvenes, de 18 o 19 años, mayores de edad. Lo que más duele es que son clientes del barrio, gente que venía a comprar acá. Uno los conoce, los ve todos los días", señaló.
En cuanto al botín, Falomir indicó que los ladrones se llevaron una suma importante de dinero en efectivo. "Se llevaron toda la plata que teníamos del fin de semana, más o menos entre 300 y 350 mil pesos, que era lo de cigarrillos y la caja. Gracias a Dios no rompieron mercadería, solo el vidrio, pero la plata se la llevaron toda", detalló.
El comercio cuenta con cámaras de seguridad, aunque eso no fue impedimento para el delito. "Ellos sabían que había cámaras, porque venían seguido. Una de las cámaras internas la doblaron con la mano, pero no se dieron cuenta de que enfrente hay otra que enfoca todo el negocio. Esa los tomó cuando saltan del corralón y se van", explicó.
Además del dinero sustraído en la despensa, el mismo individuo habría continuado robando en una propiedad lindera. "Después se metieron en un galpón de al lado, donde yo tengo un tallercito, y de ahí me robaron herramientas. En total, calculo que estuvieron unos treinta minutos haciendo todo", agregó.
El horario elegido también llamó la atención del comerciante. "Fue a plena tarde, un domingo, cuando muchos están almorzando o de sobremesa. No les importa el día ni la hora, ni que alguien los pueda ver", expresó.
Consultado sobre el trasfondo del hecho, Falomir fue contundente. "Yo creo que todo esto es para comprar droga. Los conozco hace años y sabemos cómo es ese mundo. Cuando necesitan plata, no les importa nada: ni cámaras, ni vecinos, ni nada", afirmó.
Respecto a la respuesta de las autoridades, destacó la rápida intervención policial. "Llamamos enseguida y la policía vino rápido. Hicieron su trabajo, tomaron huellas, revisaron las cámaras. En eso no tengo quejas", aclaró, aunque también remarcó que la sensación de inseguridad persiste.
Finalmente, el comerciante expresó un sentimiento compartido por muchos vecinos del sector. "Todo el barrio los conoce, y varios comercios de la zona ya tuvieron problemas con las mismas personas. Uno trabaja todos los días, le pone el cuerpo al negocio, y estas cosas te golpean fuerte. Igual vamos a seguir adelante, porque este es nuestro laburo y nuestra vida", concluyó.
El episodio vuelve a poner en agenda la preocupación de comerciantes y vecinos por la reiteración de robos en distintos puntos de la ciudad, y la necesidad de reforzar medidas de prevención para proteger a quienes sostienen, día a día, la economía barrial.