La inseguridad volvió a golpear a una familia de Coronel Pringles. En las últimas horas, una bicicleta rodado 29 de color negro con detalles rojos fue sustraída de una vivienda ubicada en 53 bis al 2200, dejando a su propietaria sin el vehículo que utilizaba diariamente para movilizarse.
El hecho ocurrió alrededor de las 21.30 o 22 horas, cuando la bicicleta permanecía en el exterior de la vivienda mientras la familia compartía un momento dentro de la casa. Al salir, el rodado ya no estaba.
Florencia Villavicencio, hermana de la propietaria en este caso Delia Villavicencio, dialogó con este medio y relató cómo sucedió el episodio, además de pedir la colaboración de los vecinos para intentar recuperar la bicicleta. "Fue como a las nueve y pico de la noche. Es una bicicleta rodado 29, negra con rojo. Mi hermana ya publicó la foto en las redes sociales porque queremos que la gente esté atenta por si alguien se la ofrece o la ve en algún lado", explicó.
Según contó, apenas advirtieron el faltante comenzaron a recorrer el barrio con la esperanza de encontrarla, aunque el resultado fue negativo. "Mi hermana estaba acá tomando mate. Cuando salió, la bicicleta ya no estaba. La salimos a buscar por todos lados y no apareció. La verdad es que fue muy rápido", señaló.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de la familia tiene que ver con una cámara de seguridad instalada en una vivienda vecina. Ese dispositivo podría haber registrado el momento del robo, pero al revisar las imágenes descubrieron que no había captado lo ocurrido. "Sí hay una cámara de una vecina, pero justo se había trabado. Cuando ella fue a fijarse estaba enfocando para abajo. No sabemos si alguien la movió o si se trabó justo en ese momento. Si hubiera estado funcionando normalmente, se habría visto clarito quién se llevaba la bicicleta", manifestó Florencia.
La posibilidad de que la cámara haya cambiado de posición en el momento del robo genera dudas entre los vecinos. "Es raro porque quedó apuntando hacia abajo. No sabemos qué pasó, si alguien la tocó o fue una casualidad, pero lamentablemente no se pudo ver nada", comentó.
Villavicencio explicó que hasta ahora el barrio se caracterizaba por ser un lugar tranquilo y que nunca habían sufrido un hecho similar. "Acá nunca nos había pasado algo así. Siempre dejamos las cosas con confianza porque es un barrio tranquilo. Nunca se me llevaron nada. Incluso tengo la bicicleta de mi nene y muchas veces quedó afuera sin problemas", recordó.
La preocupación de la familia se incrementa porque el rodado robado no era solamente un elemento recreativo, sino una herramienta indispensable para la vida cotidiana de su propietaria.
"Lo que más nos duele es que esa bicicleta la usa para trabajar y también para llevar a los chicos a la escuela. Vivimos cerca del barrio Roca y realmente necesita un vehículo para poder moverse todos los días", expresó.
Tras el hecho, la propietaria realizó inmediatamente la denuncia policial, mientras la familia comenzó una campaña en redes sociales con fotografías del rodado para ampliar las posibilidades de recuperarlo.
Además, Florencia pidió a los vecinos mantenerse atentos ante cualquier intento de venta. "Si alguien ve que la están ofreciendo o tiene algún dato, le pedimos por favor que nos avise. Lo único que queremos es que mi hermana pueda recuperar su bicicleta porque realmente la necesita", sostuvo.
Para recibir cualquier información, la familia puso a disposición el teléfono 2922-451634, solicitando que cualquier dato, por pequeño que parezca, sea comunicado.
Mientras esperan novedades, la familia mantiene la esperanza de que la difusión del caso permita localizar la bicicleta y recuperar una herramienta fundamental para el trabajo y las actividades diarias de su propietaria.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa la preocupación por los hechos de inseguridad y la importancia de la colaboración entre vecinos. En este caso, una bicicleta representa mucho más que un medio de transporte: es el recurso que permite a una madre cumplir con sus obligaciones laborales y familiares, por lo que sus allegados apelan a la solidaridad de la comunidad para que el rodado pueda regresar a manos de su dueña.