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"Hace más de 40 años que vivo de este oficio"

Con una trayectoria de más de cuatro décadas en la panadería y un nuevo emprendimiento que abrió sus puertas hace apenas dos meses y medio, Claudio Armario compartió cómo vivió el Día del Panadero, recordó sus inicios, habló de la evolución del rubro y destacó el respaldo de los clientes en esta nueva etapa laboral.

 "Hace más de 40 años que vivo de este oficio"
Mientras la mayoría de la ciudad todavía duerme, los panaderos ya llevan varias horas trabajando para que el pan, las facturas y los bizcochos lleguen frescos a la mesa de cada familia. Este Día del Panadero encontró a Claudio Armario atravesando un momento muy especial de su carrera: hace apenas dos meses y medio inició un nuevo proyecto comercial, luego de más de cuatro décadas dedicadas a un oficio que, asegura, sigue apasionándolo como el primer día. "Hace dos meses y medio que emprendimos acá y la verdad es que venimos muy bien. Hoy a la mañana (por ayer)  estuve mandando mensajes a algunos colegas y también recibiendo saludos por este día", comentó.
Hablar de panadería es hablar de madrugadas. Sin embargo, Claudio explica que el horario depende del tipo de elaboración que realiza cada establecimiento. "El panadero, en realidad, comienza muy temprano. Hay quienes arrancan a las tres de la mañana, otros a las cuatro o a las cinco. Eso se sigue haciendo como antes. Dejás el pan preparado a la tarde, leva durante la noche y se cocina bien temprano", explicó.

En su caso, el ritmo de trabajo es diferente porque está más enfocado en la elaboración de productos dulces. "Yo arranco a las seis de la mañana haciendo facturas, bizcochos y toda esa parte para que a las ocho esté todo listo. Después sigo trabajando durante todo el día. Es distinto a quien se dedica exclusivamente al pan", señaló.

MÁS DE CUATRO DÉCADAS ENTRE HARINA Y HORNOS

La historia de Claudio con la panadería comenzó cuando todavía era un chico. "Empecé en las vacaciones de sexto y séptimo grado. Ya hace más de cuarenta años que estoy en esto y sigo trabajando con las mismas ganas", recordó.

Desde entonces, fue testigo de una profunda transformación en el rubro. "Antes era todo mucho más artesanal. Las panaderías eran distintas y los panaderos tenían muchísimo conocimiento sobre las harinas y las materias primas. Hoy hay mucha tecnología, mejores hornos y maquinaria que facilita el trabajo", explicó.

También cambió la manera de elaborar muchos productos. "Hoy existen preparados que vienen prácticamente listos; les agregás agua y levadura y ya está. Antiguamente todo arrancaba de cero, había que hacer cada receta completa. Era otra forma de trabajar", afirmó.

El mundo de la panadería nunca deja de renovarse. Cada año aparecen nuevas recetas, sabores y tendencias que obligan a mantenerse actualizado. "Siempre va saliendo algo nuevo. A veces aparecen productos totalmente distintos y otras veces mejoran los que ya existían. Todo cambia permanentemente y uno tiene que ir adaptándose", comentó.

Ese proceso de innovación también forma parte del desafío cotidiano para quienes llevan muchos años en la actividad.

El nuevo proyecto que encabeza junto a su familia comenzó hace apenas unas semanas, pero la respuesta del público superó las expectativas iniciales. "Desde que abrimos estamos trabajando muy bien. Se vende muy bien la factura, el bizcocho y todo lo que es panificación dulce", destacó.
La propuesta también incorporó productos de rotisería para ampliar la oferta gastronómica. "Ahora también trabajamos con empanadas, tartas y distintos productos de rotisería. La verdad es que todo viene funcionando muy bien y tenemos una clientela excelente", aseguró.

Ese respaldo de los vecinos es, para Claudio, uno de los principales motores para seguir creciendo.

Un oficio que se transmite de generación en generación

A pesar de los cambios tecnológicos y de las nuevas formas de consumo, Claudio asegura que todavía hay jóvenes interesados en aprender el oficio. "Sí, hay chicos que quieren aprender. De hecho, tengo a mi hijo trabajando conmigo y todos los días va aprendiendo cosas nuevas. También mi nieto anda dando vueltas por acá. Siempre aparece algún joven que quiere empezar en la panadería", contó con orgullo.

Para él, la continuidad generacional es una de las mayores satisfacciones que puede dejar una profesión. "Es lindo ver que los más jóvenes se interesan por aprender. Este es un oficio que requiere paciencia, dedicación y muchas ganas de trabajar", expresó.

UN SALUDO PARA QUIENES COMPARTEN LA PROFESIÓN

En una fecha tan especial, Claudio no quiso dejar pasar la oportunidad de enviar un mensaje a quienes, como él, dedican gran parte de su vida a la panadería. "Quiero mandar un saludo a todos los panaderos, a la vieja guardia que me enseñó tanto y también a los nuevos, a los chicos que hoy están emprendiendo y apostando por este oficio", manifestó.

Con más de cuarenta años de experiencia, Claudio Armario continúa demostrando que la panadería es mucho más que un trabajo. Es una profesión construida sobre el esfuerzo cotidiano, las madrugadas, el aprendizaje permanente y el compromiso de ofrecer cada día productos de calidad. En este nuevo emprendimiento, esa pasión sigue siendo el principal ingrediente que lo impulsa a mirar el futuro con entusiasmo.

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