Después de más de tres décadas de trabajo al servicio de la comunidad, María Luna comenzará oficialmente una nueva etapa de su vida. A partir del próximo 1º de junio se convertirá formalmente en jubilada, cerrando así un largo recorrido dentro del Municipio de Coronel Pringles, donde desempeñó distintas funciones desde 1991.
Con emoción y también con la tranquilidad de haber cumplido una importante etapa, María ya piensa en cómo será esta nueva vida lejos de la rutina laboral. Ante la pregunta sobre qué hará ahora, respondió sin dudar: "voy a aprovechar a disfrutar mi familia. Porque imaginate que son 35 años, mi pibe tenía 6 años cuando yo entré".
Su historia laboral comenzó el 6 de mayo de 1991 en el Hospital Municipal. Allí dio sus primeros pasos trabajando en el lavadero, aunque rápidamente comenzó a interesarse por otras tareas dentro del ámbito de la salud. "Empecé en el lavadero. Me gustaba mucho irme como mucama. Pedí y me dieron el traslado enseguida, estuve en Cuidados Intermedios. Cuando salió el curso de Auxiliar de Enfermería, yo y unas cuantas de mis compañeras nos metimos. Cuando terminó el curso nos pasaron a Enfermería", recordó.
Años después, por cuestiones de salud, debió cambiar de funciones. Fue entonces cuando apareció una nueva oportunidad laboral en el área de Tercera Edad y Discapacidad. "justo vi a Evangelina Valderrey, que precisaba en Tercera Edad y Discapacidad, y me pasé. Fue una experiencia hermosa, me gustó mucho", expresó.
Más adelante se abrió una vacante en la Salita Lozano, lugar donde trabajó hasta llegar a su jubilación. Allí encontró una realidad completamente distinta a la que estaba acostumbrada. "acepté porque es a media cuadra de casa. Imaginate, no iba a tomar mucho frío. Fue un desafío para mí, este lugar me costó porque yo estaba acostumbrada a andar con mucha gente y todo el tiempo. Y acá era cada tanto una persona a tomarse la presión. Me costó adaptarme, pero después, muy bien".
En ese proceso de adaptación, María destacó especialmente el acompañamiento de su compañero Rubén Violi, a quien recordó con afecto por la ayuda brindada durante esos años.
Con la jubilación ya muy cerca, también aparecen las reflexiones personales sobre el paso del tiempo y las prioridades de la vida. "mis hijos, las reuniones, me perdí muchas cosas que uno se da cuenta después. Pero bueno, ahora voy a disfrutar de los nietos. Uno siempre prioriza el trabajo y cuando ya pasaste cierta edad, decís ¿por qué?", expresó con sinceridad.
Más allá de la nostalgia que implica despedirse de tantos años de trabajo, María aseguró que se va feliz y agradecida por todo lo vivido. "Me voy con el corazón lleno de recuerdos maravillosos. Voy a extrañar mucho, pero me llevo una gran amistad con los chicos de acá".
Desde el Municipio de Coronel Pringles también quisieron reconocer su compromiso y trayectoria. "Desde aquí en nombre de la familia municipal y de la comunidad, agradecemos su compromiso y le deseamos que sea muy feliz en esta nueva etapa", expresaron desde la comuna.