En el marco de la semana de concientización sobre triquinosis, la directora de Bromatología del Municipio, la médica veterinaria Verónica Burón, dialogó con nosotros en "El Informador" y brindó detalles sobre la campaña preventiva que se desarrolla en toda la provincia de Buenos Aires y remarcó la importancia de realizar análisis antes de consumir productos elaborados a partir de faena casera.
Burón explicó que estas jornadas se coordinan junto al Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense y buscan unificar acciones de prevención en todos los distritos. "Se hace una difusión al mismo tiempo en toda la provincia, como ocurre con otras campañas sanitarias. La idea es recordar y concientizar sobre una enfermedad que puede prevenirse", señaló.
La profesional indicó que esta época del año coincide con el momento en el que muchas familias comienzan a elaborar embutidos y chacinados caseros. "Tiene que ver con las faenas domésticas y con tratar de prevenir e informar sobre una enfermedad que sigue estando presente", expresó.
En ese sentido, Burón explicó que la triquinosis es una enfermedad parasitaria que se transmite principalmente a través del consumo de carne contaminada, especialmente de cerdo y animales silvestres como jabalíes. "Es un parásito que se encuentra enquistado en el músculo. Cuando nosotros lo ingerimos, se moviliza dentro del organismo y vuelve a enquistarse en nuestros músculos, generando dolores muy fuertes y complicaciones importantes", detalló.
Además, advirtió que se trata de una enfermedad que no tiene cura definitiva. "El parásito queda enquistado eternamente en el cuerpo. Por eso es tan importante prevenir y hacer los análisis correspondientes antes de consumir", sostuvo.
Burón explicó que la triquinosis también puede aparecer en animales silvestres. "Se han encontrado casos en jabalíes y otros animales que consumen roedores o carne contaminada. Por eso es fundamental controlar cualquier producto que provenga de una faena casera", indicó.
La directora de Bromatología remarcó que muchas veces los productos caseros se comparten entre familiares o vecinos sin mala intención, pero igualmente representan un riesgo si no fueron analizados. "El chorizo, el jamón o la panceta casera pueden ser muy ricos, pero también implican una responsabilidad para quien los consume y para quien los elabora", afirmó.
Respecto a los controles, Burón explicó que lo ideal es consultar con un veterinario o laboratorio habilitado para recibir asesoramiento sobre la muestra adecuada. "En el caso del cerdo doméstico, generalmente se utiliza la entraña o el diafragma, porque son músculos muy oxigenados donde suele alojarse el parásito", comentó.
También aclaró que, en otras especies, pueden utilizarse distintos músculos dependiendo del animal. "En jabalíes, por ejemplo, se analizan otros músculos con alta oxigenación. Lo importante es consultar previamente para tomar correctamente la muestra", agregó.
La veterinaria destacó que el análisis es rápido, accesible y fundamental para la seguridad alimentaria. "El resultado está en 24 horas, no es un estudio caro y tiene que ver con proteger la salud de nuestra familia", remarcó.
Otro de los puntos sobre los que insistió fue en la necesidad de no mezclar carnes analizadas con otras que no fueron controladas. "Con muy poquita cantidad de carne contaminada puede alcanzarse para transmitir la enfermedad. Un solo gramo puede contener muchísimas larvas", explicó.
Asimismo, desmintió algunas creencias populares relacionadas con la conservación de los chacinados. "El secado no mata el parásito y el frío tampoco garantiza eliminarlo. Lo único que lo destruye es la cocción completa", aseguró.
En esa línea, advirtió que incluso pequeñas partes de carne mal cocida pueden representar un peligro. "Un milímetro de carne cruda puede seguir teniendo larvas vivas y producir el contagio", manifestó.