El uso de vapeadores o cigarrillos electrónicos continúa creciendo, principalmente entre adolescentes y jóvenes, impulsado por la idea de que representan una alternativa "menos dañina" que el cigarrillo tradicional. Sin embargo, especialistas en salud advierten que estos dispositivos también generan consecuencias importantes en el organismo y pueden provocar serios daños respiratorios.
En diálogo con este medio, el doctor Eduardo Pujol, especialista en alergia, inmunología y neumonología, se refirió al avance del consumo de vapeadores y explicó cuáles son los riesgos asociados a esta práctica que cada vez preocupa más a profesionales de la salud y familias.
"El vapeador no es inocente. Mucha gente cree que porque tiene sabores o porque no produce el humo clásico del cigarrillo no hace daño, pero eso es completamente falso", señaló el profesional.
Pujol explicó que los cigarrillos electrónicos contienen diversas sustancias químicas que ingresan directamente al pulmón y que, en muchos casos, incluyen nicotina en concentraciones elevadas. "Hay productos que tienen niveles muy altos de nicotina y generan dependencia rápidamente, sobre todo en los chicos más jóvenes", sostuvo.
El médico indicó además que uno de los mayores problemas es que muchas personas comienzan a vapear sin conocer realmente qué están consumiendo. "Se venden como algo moderno o recreativo, pero muchas veces no se sabe exactamente qué componentes tienen esos líquidos. Hay sustancias irritantes, metales pesados y compuestos tóxicos que terminan afectando las vías respiratorias", afirmó.
En ese sentido, remarcó que en los últimos años comenzaron a observarse más consultas vinculadas a síntomas respiratorios en consumidores habituales de vapeadores. "Vemos pacientes con tos persistente, falta de aire, irritación bronquial y cuadros inflamatorios que tienen relación directa con el uso prolongado de estos dispositivos", explicó.
El especialista también manifestó su preocupación por el fuerte impacto que tienen estos productos entre adolescentes. "El problema es que se instaló una falsa sensación de seguridad. Muchos jóvenes creen que vapear no tiene consecuencias y empiezan por curiosidad o presión social. Después terminan generando una dependencia muy difícil de cortar", indicó.
Además, Pujol recordó que existen estudios internacionales que relacionan el uso de cigarrillos electrónicos con enfermedades pulmonares graves. "En algunos países ya se registraron casos severos de lesiones pulmonares asociadas al vapeo. El pulmón no está preparado para recibir este tipo de sustancias de manera permanente", expresó.
El profesional también apuntó contra la facilidad con la que estos productos circulan en el mercado. "Hoy se consiguen prácticamente en cualquier lado, incluso muchos menores tienen acceso sin ningún tipo de control. Eso es algo que preocupa muchísimo", afirmó.
Consultado sobre la idea de utilizar el vapeador como herramienta para dejar de fumar, Pujol fue claro: "Hay personas que creen que sirve para abandonar el cigarrillo tradicional, pero en muchos casos ocurre lo contrario. Terminan usando las dos cosas al mismo tiempo o reemplazan una adicción por otra".
Asimismo, destacó la importancia de la prevención y del diálogo dentro de las familias y las escuelas. "Es fundamental informar. Muchas veces los chicos empiezan porque ven que otros lo hacen y porque se minimizan los riesgos. Hay que hablar del tema y explicar que no es un juego", remarcó.
Finalmente, el especialista insistió en la necesidad de tomar conciencia sobre las consecuencias a largo plazo que puede generar el vapeo. "Todo lo que ingresa al pulmón produce un efecto. Y cuando hablamos de sustancias químicas inhaladas diariamente, el daño existe aunque muchas veces no se vea de inmediato", concluyó.
De esta manera, desde el ámbito médico continúan advirtiendo sobre los peligros del uso de vapeadores, una práctica cada vez más frecuente que, lejos de ser inofensiva, puede derivar en importantes problemas de salud respiratoria.