En la tarde del jueves 30 de abril, la comunidad educativa de la Escuela Secundaria N° 3 vivió un momento cargado de emoción con la despedida de la docente Soledad Arena, quien se jubiló tras una extensa trayectoria en el sistema educativo.
El encuentro tuvo lugar en el edificio que la institución comparte con la Escuela Primaria N° 22, donde docentes, alumnos, directivos, familiares y amigos se acercaron para acompañarla en su último día laboral. Hubo palabras de afecto, abrazos y lágrimas, especialmente por parte de sus compañeros de trabajo y autoridades del establecimiento.
Como parte del reconocimiento, Soledad recibió un ramo de flores y la tradicional banda de "Soy Jubilada", en un clima de calidez que reflejó el cariño construido a lo largo de los años. La jornada continuó con la habitual caravana por el centro de la ciudad, una costumbre que simboliza el cierre de una etapa y el inicio de una nueva.
"Se vive raro, con un montón de sentimientos encontrados", expresó la docente al referirse a este momento. "Por un lado decís -bueno, merezco descansar un poquito-, pero por otro siento que ha pasado gran parte de mi vida por acá".
Con 27 años en la docencia -muchos de ellos en la Secundaria N° 3 y en la Escuela Técnica-, Arena destacó el valor humano de su recorrido: "Me llevo un montón de amigos, cosa que no siempre te dan las profesiones. A mí me ha dado un montón de amigos".
Durante su carrera también transitó experiencias en escuelas rurales, donde forjó sus primeros pasos y acumuló anécdotas que hoy forman parte de su historia personal. "Son escuelas que llevo en mi corazoncito", aseguró.
Al recordar momentos significativos, eligió uno muy especial y reciente: la fiesta de la primavera del año pasado. "La pasamos maravilloso, con actividades, disfraces, bombos-", relató. Pero ese recuerdo también está atravesado por la ausencia de dos personas muy queridas: la docente Jesika López y el alumno Joaquín, quienes ya no están. "Dos por tres miramos los videos y las fotos y no podemos creer cómo ellos no están con nosotros", expresó con emoción. "Si hoy hubiera estado Jesika, hubiera sido la primera en aparecer con una peluca y un bombo para despedirme", agregó, dejando en claro el fuerte vínculo que los unía.
Pensar en el día después no le resulta sencillo. "Será raro, el no estar con todos mis compañeros va a ser extraño", reconoció. Sin embargo, no descarta continuar vinculada a la enseñanza con algunas horas de literatura.
De cara a esta nueva etapa, Soledad se propone priorizarse y explorar intereses postergados: "Dedicarme a mí, no tener horarios, sentirme libre- por ahí dedicarme a la pintura, que es algo pendiente de toda la vida. Después, estoy abierta a todas las posibilidades".
Antes de cerrar, dejó un mensaje de agradecimiento a "Multimedio Pringles": "Gracias por haberme acompañado siempre en un montón de actividades. Cada vez que los llamé, estuvieron presentes".
Con una carrera construida entre aulas, afectos y compromiso, Soledad Arena se despidió del sistema educativo dejando una huella profunda en las instituciones donde trabajó y en cada persona que compartió su camino. Ahora, inicia una nueva etapa, con la misma sensibilidad que la caracterizó durante toda su vida docente.