El pasado 22 de abril se celebró el Día del Entrenador de Básquet y, en Coronel Pringles, uno de los nombres ligados históricamente a la disciplina es el de Diego Firpo. Con una extensa trayectoria como jugador y también como entrenador, Firpo aprovechó la ocasión para recordar a las personas que marcaron su camino dentro del deporte y reflexionar sobre su experiencia formando jugadores.
"Primero quiero saludar a todos los entrenadores de Pringles y acordarme especialmente de Claudio Divito, que fue mi primer entrenador y quien me enseñó a jugar al básquet", expresó.
Firpo recordó con claridad aquellas primeras enseñanzas cuando apenas tenía cinco años. Más allá de la técnica, destacó la paciencia y la metodología de trabajo que utilizaba Divito para formar a los chicos desde las bases.
"Claudio primero te enseñaba a picar la pelota. Me acuerdo que nos marcaba con tiza un círculo y nosotros teníamos que embocarle ahí como si fuera el aro. Recién después empezábamos a tirar al aro de verdad", contó entre sonrisas. "Y no era que lo hacíamos una semana. Capaz que estuvimos dos meses practicando eso hasta empezar a tirar al aro. Es algo que no me voy a olvidar nunca".
A lo largo de su carrera deportiva, Diego tuvo la posibilidad de pasar por distintas instituciones y selecciones regionales, donde conoció a entrenadores que dejaron huella tanto en lo deportivo como en lo personal.
"También me acuerdo mucho de Pucho Maldonado, cuando jugué para la selección de Olavarría. Él era ayudante de la selección argentina de primera y tenía muchísimo conocimiento. Veía el básquet de otra forma y de esas cosas uno iba aprendiendo", señaló.
Otro de los nombres importantes en su formación fue Marcelo Laterza, a quien tuvo en la selección de Tres Arroyos. "Tengo recuerdos muy lindos de él. Cuando me fui a jugar, incluso vivía en su casa", recordó.
Con el paso del tiempo, Firpo pasó de ser jugador a entrenador, una experiencia que le permitió transmitir gran parte de todo lo aprendido a lo largo de los años. Sin embargo, reconoció que las distintas categorías tienen realidades muy diferentes.
"En mi primera etapa tuve premini, mini e infantiles, y la verdad que fue la parte que más disfruté. Ahí les enseñás a jugar, lo hacés más recreativo y buscás que los chicos se diviertan", explicó.
Posteriormente, le tocó dirigir categorías competitivas y también la Primera División, una experiencia distinta y con mayores exigencias. "Cuando ya es competitivo cambia todo. Y la primera es otra cosa totalmente diferente", indicó.
Sobre su paso reciente por la máxima categoría, recordó que el proyecto tuvo una duración menor a la esperada debido a cuestiones económicas. "Tuvimos la mala suerte de poder jugar solo un semestre y después, por decisión del club y por los gastos que había, se dejó la liga", comentó.
Actualmente, Diego se encuentra algo alejado de la actividad debido a problemas de salud, aunque dejó abierta la posibilidad de volver a dirigir en el futuro. "Las ganas siempre están. No sé si este año, pero capaz que el año que viene, si surge la posibilidad en algún club, me gustaría volver", afirmó.
Finalmente, aprovechó la fecha para enviar un saludo especial a quienes continúan trabajando día a día en el básquet local y regional. "Quiero saludar a todos los entrenadores y especialmente a mi amigo José Luis Marino, que es entrenador nacional", concluyó.