Álvaro Morales, el pequeño pringlense de 6 años que atraviesa un largo proceso de recuperación tras un accidente doméstico ocurrido en 2022, ya se encuentra en Monterrey, México, donde comenzó un tratamiento experimental que podría generar nuevas conexiones neuronales y mejorar su calidad de vida.
Acompañado por su mamá, Daiana Trevisi, su papá Agustín Morales y su hermanita Alfonsina, Alvarito llegó el domingo 15 de marzo por la tarde. Luego de un día sin actividades debido a un feriado local, el martes asistieron a una clínica donde le realizaron diversos estudios, entre ellos análisis de sangre y una resonancia para evaluar las zonas afectadas de su cerebro. El miércoles 18 inició formalmente el tratamiento.
"Es todos los días consecutivos, de lunes a lunes, una horita", contó Daiana en diálogo con El Diario de Pringles. Al 30 de marzo, el niño ya había completado su sesión número 13 de un total de 28 previstas.
El tratamiento, conocido como Cytotron, consiste en la permanencia del paciente dentro de un dispositivo similar a un resonador, donde durante una hora se aplican estímulos específicos en función de las áreas del cerebro previamente estudiadas. El objetivo es favorecer la regeneración o reconexión de funciones neurológicas.
Aunque el proceso se encuentra en una etapa inicial, la familia ya comenzó a notar algunos indicios positivos. "Los doctores nos dijeron que esperaban ver cambios a partir de la sesión 10. Nosotros lo notamos más atento. Intenta balbucear más y hoy le escuchamos una carcajada que nunca había hecho", relató su mamá.
Sin embargo, Daiana también se muestra prudente frente a estos avances. "Yo como mamá intento por ahí no hacerme ilusiones", expresó, aunque reconoció que se trata de señales que los llenan de esperanza. En ese sentido, destacó pequeños logros en la interacción cotidiana, como cuando Álvaro logra identificar y tomar objetos durante el juego o reacciona ante estímulos familiares.
El tratamiento se extenderá durante 28 días consecutivos e incluye evaluaciones antes y después del proceso para medir posibles cambios en el cerebro. Además, Alvarito realiza sesiones de kinesiología para acompañar su evolución física.
La vida diaria en Monterrey implica también adaptarse a un nuevo entorno. La familia se traslada en Uber, para las sesiones, cuentan con el acompañamiento de la clínica, que facilita los traslados.
En cuanto a los recursos económicos, Daiana señaló que lograron cubrir los gastos gracias a la campaña solidaria impulsada en Coronel Pringles. "Nosotros como familia trabajamos un montón, organizamos muchos eventos, pero sin la ayuda de toda la gente no hubiese sido posible", expresó, agradeciendo además los mensajes, el acompañamiento y las oraciones que reciben constantemente.
Durante su estadía, la familia también comparte la experiencia con otras familias argentinas que atraviesan situaciones similares, generando una red de contención en un contexto tan exigente.
Para mantener informada a la comunidad, abrieron un canal de WhatsApp donde difunden el día a día del tratamiento. Desde allí, continúan recibiendo el cariño de vecinos que siguen de cerca cada avance.
En este camino, cada pequeño gesto -una sonrisa, una reacción, una mirada- se convierte en un paso significativo. Y aunque la familia avanza con cautela, esos indicios representan una luz de esperanza en medio de un proceso que exige constancia, paciencia y fortaleza.