En una jornada cargada de ternura y aprendizaje, en la mañana del viernes, alumnos de la sala de 5 años del Jardín de Infantes N° 910 protagonizaron una significativa salida institucional al Hogar "El Remanso", acompañados por las docentes Noelia Sieben y Sole Ugalde.
La actividad se enmarcó dentro de un proyecto escolar de alcance distrital que promueve el vínculo entre las instituciones educativas y la comunidad, con el objetivo de fomentar valores como la empatía, el respeto y la memoria colectiva.
La directora del establecimiento, Rosana Soto, dialogó sobre la propuesta y destacó la importancia de este tipo de experiencias. "Fuimos con los abuelos a compartir, porque en realidad este es un proyecto a nivel distrital, que ya lo habíamos trabajado el año pasado. Este año acordamos acercarnos a instituciones como hogares y poder compartir un momento con ellos", explicó.
Durante la visita, los pequeños llevaron adelante distintas actividades recreativas y artísticas. "Cantamos canciones, les convidamos tortas y budines", contaron con entusiasmo los niños, quienes además relataron que compartieron momentos de cercanía con los residentes del hogar. "Después nos sentamos y el que quería abrazaba a uno de los abuelitos", expresaron.
El repertorio musical incluyó canciones como "Un abuelito tenía un pañuelito" y otras propuestas preparadas especialmente para la ocasión. "Cantaron tres canciones", precisó Soto, remarcando el trabajo previo realizado en el aula.
La iniciativa también estuvo vinculada a la conmemoración del 24 de marzo, Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia. En este sentido, los alumnos trabajaron con el libro "Guillermo, Jorge, Manuel, José", integrando contenidos pedagógicos que luego fueron compartidos durante la visita.
Se trató, además, de la primera salida institucional para este grupo de estudiantes, lo que le otorgó un significado aún más especial. "Es la primera salida de sala de cinco, tocó un día precioso para caminar y la verdad que la pasamos muy lindo", señaló la directora.
La experiencia dejó huellas tanto en los niños como en los adultos mayores, generando un espacio de encuentro intergeneracional lleno de afecto. Incluso, algunos chicos comenzaron a proyectar su futuro a partir de lo vivido. "Yo quiero ser enfermera e ir a trabajar allá al Remanso", expresó una de las alumnas, reflejando el impacto de la actividad.
Sin dudas, una propuesta que no sólo fortaleció los lazos comunitarios, sino que también sembró valores fundamentales en los más pequeños.