Carlos Cachón brindó en Pringles la charla: “El día más negro de la flota inglesa”
MALVINAS EN PRIMERA PERSONA
El ex piloto de la Fuerza Aérea Argentina y veterano de la Guerra de Malvinas compartió su experiencia en una charla abierta en la Casa del Bicentenario. El encuentro convocó a un gran número de vecinos interesados en escuchar el testimonio directo de uno de los protagonistas del conflicto.

En la tarde del sábado 14 de marzo se llevó a cabo en la Casa del Bicentenario de Coronel Pringles la charla titulada "El día más negro de la flota inglesa", a cargo de Carlos Cachón, capitán (R) de la Fuerza Aérea Argentina y ex combatiente de la Guerra de Malvinas.
La actividad, con entrada libre y gratuita, fue impulsada por vecinos comprometidos con la difusión de la historia reciente y contó con el acompañamiento del Municipio y del área de Cultura. La propuesta reunió a una importante cantidad de asistentes que se acercaron para escuchar el testimonio en primera persona de uno de los pilotos que participó en misiones durante el conflicto bélico de 1982.

Cachón, hoy radicado en Mar del Plata y con 72 años, fue protagonista de una de las operaciones más recordadas de la guerra. El 8 de junio de 1982 encabezó un ataque aéreo en Bahía Agradable, una acción que tuvo un fuerte impacto sobre la flota británica y quedó registrada como uno de los episodios más significativos del enfrentamiento.
Durante la charla, el ex piloto repasó cómo fue el inicio del conflicto y la sorpresa que generó en las bases militares. "Escuché una marcha militar y pregunté qué pasaba. Pensé que podía haber otro golpe, y me dijeron: "Tomamos las Malvinas". No podía creerlo", recordó.
Cachón explicó que en los niveles operativos de la Fuerza Aérea no existía información previa sobre el inicio de la guerra. "En las partes más bajas de la conducción no estábamos en conocimiento de esto, ni siquiera había preparativos de decir: "che, va a haber este conflicto, preparémonos para atacar un buque"", relató.
Ante la inminencia de las operaciones, los pilotos comenzaron a estudiar las defensas de los buques británicos junto a especialistas de la Armada. Según explicó, uno de los principales desafíos era encontrar una forma de reducir las probabilidades de derribo.

"Nos dijeron que había entre un 70% de posibilidades de derribo. Rápidamente hicimos la cuenta: si salíamos diez, volvíamos tres. Entonces uno empieza a pensar en dónde se está metiendo", recordó.
Frente a ese panorama, los pilotos comenzaron a analizar alternativas tácticas y llegaron a una conclusión que marcaría el desarrollo de las misiones: volar a muy baja altura para evitar los radares y reducir la eficacia de las defensas enemigas.

"Empezamos a estudiar las defensas de los buques y vimos que a medida que el ángulo de ataque bajaba, también bajaban las posibilidades de derribo. Entonces surgió la idea: ¿y si atacamos a nivel de cubierta o más bajo?", explicó.
Aquella decisión implicaba asumir riesgos adicionales, ya que en tiempos de paz estaba prohibido volar rasante debido al peligro de ingestión de aves en los motores. Sin embargo, las circunstancias de la guerra obligaron a replantear esas limitaciones.
Más allá de los aspectos técnicos y estratégicos, el eje del encuentro estuvo puesto en el costado humano de la experiencia bélica. Los asistentes pudieron formular preguntas y dialogar con el ex combatiente sobre las vivencias de aquellos días, en una instancia de intercambio que combinó memoria, reflexión y aprendizaje histórico.
Desde la organización destacaron la importancia de generar espacios que permitan mantener vivo el recuerdo de la guerra y de quienes participaron en ella. "Malvinas es parte de nuestra identidad", señalaron.
De esta manera, Coronel Pringles tuvo la oportunidad de escuchar el relato de uno de los hombres que voló hacia el combate sabiendo que el regreso no estaba asegurado, en una jornada marcada por la memoria colectiva y el reconocimiento a quienes participaron del conflicto.
