El inicio del ciclo lectivo 2026 en el nivel secundario del Colegio Sagrado Corazón comenzó con novedades y con expectativas positivas por parte del equipo directivo. En diálogo con "Multimedio Pringles", el director del nivel, Néstor Bottini, se refirió a distintos aspectos de la organización escolar, entre ellos la implementación de un sistema que limita el uso del celular durante la jornada educativa. Según explicó, desde el inicio de las clases ya se está trabajando con los alumnos de primer año, quienes comenzaron a integrarse a la dinámica institucional mientras se espera la incorporación progresiva del resto de los cursos. "Desde el lunes estamos con los chicos en el primer año. Así que bien, contentos. Con muy buenas noticias y con muy buen ánimo", señaló Bottini, destacando el clima con el que comenzó el año escolar.
El directivo también remarcó que la institución continúa avanzando en mejoras edilicias y organizativas que buscan brindar mejores condiciones para el desarrollo educativo. En ese sentido recordó las obras realizadas en los últimos años, como la renovación de espacios y la creación de nuevas áreas dentro del establecimiento. "Objetivos y metas tenemos un montón. El año pasado teníamos el objetivo de completar lo que es la repavimentación de un patio y seguir manteniendo las instalaciones, que tienen muchos años y requieren mantenimiento constante", explicó.
Entre los cambios organizativos también se encuentra la diferenciación de accesos para los distintos niveles educativos, una medida que busca dar mayor autonomía al nivel secundario. "Los chicos de secundaria ya ingresan directamente por su propio acceso, sin pasar por la primaria. Eso les da independencia y también les genera un espacio más propio dentro del colegio", indicó.
Sin embargo, uno de los temas que más atención genera entre alumnos, familias y docentes es el nuevo sistema de control del uso de celulares durante la jornada escolar. La medida consiste en que los estudiantes dejen sus teléfonos en cajas especialmente colocadas en las aulas al ingresar a clase.
Según explicó Bottini, el mecanismo ya había comenzado a implementarse el año pasado, aunque en este ciclo se reforzó con nuevas disposiciones. "Este año lo que hicimos fue colocar las cajas que ya teníamos amuradas a la pared, ya fijas, cosa que no se puedan mover. Los chicos llegan, dejan los teléfonos en la cajita y quedan guardados hasta la última hora", explicó.
El objetivo de la medida es reducir las distracciones y mejorar la concentración dentro del aula. En ese sentido, el director reconoció que el celular se ha convertido en uno de los principales factores que afectan la atención de los estudiantes. "Notamos que muchas veces es una distracción y es la principal distracción que tenemos con los chicos", afirmó.
En algunos casos, la implementación requiere un proceso de adaptación, especialmente después del período de vacaciones, cuando el uso del teléfono suele ser más intensivo. "Siempre pasa una resistencia psicológica por parte de algunos alumnos, y más después de venir de vacaciones donde el uso del teléfono es prácticamente indiscriminado. Va a costar hasta que logremos que todos se acostumbren a sacarlo y dejarlo", sostuvo.
Bottini explicó además que el incumplimiento de la norma puede derivar en sanciones. Si un alumno decide no entregar el celular y es visto utilizándolo dentro del colegio, el dispositivo será retirado y se convocará a la familia. "Si lo vemos con el teléfono dentro del colegio lo vamos a retirar y le vamos a pedir a la familia que venga a buscarlo", detalló.
La intención, sin embargo, no es simplemente prohibir el uso del dispositivo, sino fomentar otras formas de interacción entre los estudiantes. "La idea es tratar de desconectarse un poquito del teléfono y conectarse con el compañero, hablar, conversar y aprender", explicó.
El director también señaló que una de las situaciones que se repetían con frecuencia era que los alumnos continuaban pendientes del celular incluso durante los recreos, lo que dificultaba retomar la concentración al regresar al aula. "Son dos segundos para ver un TikTok, diez segundos para chequear un mensaje, y cuando entran de nuevo al aula no logran volver a concentrarse", comentó.
Por otra parte, aclaró que existen alternativas para resolver situaciones cotidianas que antes se resolvían mediante el teléfono, como compras en el kiosco escolar o la comunicación con las familias. "Si un chico necesita comprar algo y no tiene efectivo, se anota y después se arregla con la familia. Acá nos conocemos todos y siempre se encuentra una solución", señaló.
En cuanto al vínculo con los padres, Bottini reconoció que las opiniones son diversas, aunque remarcó que se trata de una decisión institucional. "Tenemos familias que están totalmente de acuerdo, otras que están más o menos de acuerdo y otras que no están de acuerdo. Pero estas son decisiones institucionales", explicó.
El directivo también subrayó que el colegio mantiene canales permanentes de comunicación con las familias ante cualquier situación que lo requiera. "Siempre hay teléfonos del colegio disponibles, de la secretaría o de las preceptorías, para que las familias puedan comunicarse si necesitan algo", indicó.
Finalmente, Bottini consideró que esta medida también apunta a fortalecer la responsabilidad de los estudiantes en su vida escolar, fomentando hábitos que antes eran habituales en la rutina educativa. "Estamos trabajando mucho en el sentido de responsabilidad. Que los chicos preparen sus cosas la noche anterior, que recuerden lo que tienen que llevar y no dependan de mandar un mensaje a los padres para resolverlo", expresó.
De esta manera, el Colegio Sagrado Corazón inició el ciclo lectivo con el desafío de equilibrar la presencia de la tecnología en la vida cotidiana de los estudiantes con la necesidad de preservar espacios de concentración, aprendizaje y convivencia dentro del ámbito escolar.