Este sábado 7 de marzo se disputará la Segunda Vuelta de Pringles, organizada por la Asociación Bahiense de Regularidad. La competencia, que combina precisión y estrategia, tendrá su punto de partida en Bahía Blanca y llegará hasta "La Tacuarita", en un recorrido que volverá a poner a prueba la concentración de pilotos y navegantes.
El primer vehículo largará a las 10 de la mañana desde la vecina ciudad y se prevé que arribe a "La Tacuarita" a las 11.47. A partir de allí, los autos irán llegando cada 30 segundos, permaneciendo unos minutos en el lugar antes de emprender el regreso.
A diferencia de las carreras convencionales, la regularidad no premia la velocidad sino la exactitud. Se trata de una prueba que se desarrolla en ruta abierta, respetando las normas de tránsito, donde el objetivo es cumplir con los tiempos establecidos con la menor cantidad de error posible. Cada binomio cuenta con alrededor de 30 puntos de referencia distribuidos a lo largo del trayecto y debe mantener velocidades promedio sugeridas que oscilan entre los 75 y 83 kilómetros por hora.
En cada tramo se asignan tiempos específicos de paso por determinados carteles o puntos señalados. Los participantes calibran sus instrumentos y, una vez finalizada la prueba, se comparan los registros reales con los tiempos teóricos. Se suman las diferencias detectadas en los controles, se descartan los tres peores registros y el resultado final se define por centésimas.
Tradicionalmente vinculada a autos clásicos, la disciplina ha ampliado su convocatoria en los últimos años permitiendo la participación de vehículos contemporáneos, lo que incrementó notablemente el parque automotor. Modelos históricos como Peugeot 404, Ford 60, Traffic o Datsun compartirán la ruta con unidades más modernas.
Los autos compiten divididos según el instrumental permitido. Se utilizan cuenta vueltas con determinadas dimensiones máximas y está autorizada una cámara con pantalla ampliada para facilitar la lectura. El navegante cumple un rol central, atento a relojes, referencias y cálculos constantes.
La competencia es de carácter amateur y funciona como plataforma de formación para quienes aspiran a competir a nivel nacional. Existen dos categorías: la A, integrada por participantes experimentados, y la B, destinada a novatos o aficionados que buscan disfrutar la experiencia. El sistema contempla ascensos y descensos según el rendimiento.
Entre los inscriptos habrá presencia pringlense con Carlos Piccinetti y su hijo Mateo, quienes transitan su segundo año en la disciplina. Más allá de los trofeos o reconocimientos, el espíritu de la jornada estará puesto en la camaradería y la pasión por los autos en un entorno de respeto y precisión.