El inicio del ciclo lectivo trajo nuevamente al debate un tema que atraviesa a la mayoría de las instituciones educativas: el uso del teléfono celular dentro del aula. En el Colegio Sagrado Corazón, la normativa que limita su utilización durante el horario de clases fue reafirmada y fortalecida este año, con un sistema más estricto de resguardo de los dispositivos.
El director del Nivel Secundario, Néstor Bottini, explicó que la experiencia del año pasado dejó aprendizajes importantes. "Comenzamos bastante bien, con un nivel de acatamiento alto. El problema es sostenerlo en el tiempo, porque los chicos tienden a transgredir e intentan usar el teléfono en cualquier momento", señaló.
A partir de esa evaluación, la institución decidió este año establecer un marco más claro. Si bien reconocen que el celular puede ser una herramienta pedagógica, su uso queda exclusivamente supeditado a la indicación del docente. "Sabemos que el celular es una herramienta útil, pero está permitido solo cuando el profesor tiene fundamentos para utilizarlo en una búsqueda puntual o en alguna actividad específica. Termina la hora y el teléfono se guarda inmediatamente", detalló Bottini.
Para garantizar el cumplimiento, se implementó un sistema de cajas de seguridad dentro de las aulas. Al ingresar en la primera hora, los estudiantes deben depositar allí sus dispositivos, que quedan bajo llave. "Tenemos cajas aseguradas con cadenas y candados. La llave pasa a la secretaría. En la última hora se abren y los chicos retiran sus teléfonos", explicó el directivo.
Consultado sobre el acompañamiento de las familias, Bottini reconoció que, al tratarse de una norma institucional, no fue sometida a votación, aunque sí comunicada. "Va a haber resistencia de algunos chicos y quizás también de algunas familias. Pero vemos que esto nos está ayudando", afirmó.
Uno de los principales argumentos que sostiene la medida es el impacto en la capacidad de concentración y comprensión lectora. "Notamos que la capacidad de leer e interpretar textos ha disminuido mucho. Creemos que en gran medida se debe al mal uso del teléfono y al exceso de dispositivos", remarcó.
La preocupación no se limita al nivel secundario. Según indicó, cada vez es más frecuente que los niños accedan al celular a edades más tempranas. "En primaria son tan chicos que generalmente no los traen, pero sabemos que el contacto empieza cada vez antes. En secundaria, más del 90% de los alumnos tiene teléfono", advirtió.
En cuanto a situaciones de urgencia, Bottini fue claro: la comunicación debe canalizarse a través de la institución. "Si un alumno usa el teléfono dentro del colegio, se lo tenemos que retirar. La familia tiene los teléfonos de la escuela y siempre hay alguien para atender. Nosotros jamás dejaríamos de informar ante cualquier situación", aseguró.
Paralelamente, el colegio impulsará este año un refuerzo en técnicas de estudio, especialmente en primer año. "Vamos a trabajar en subrayado, cuadros sinópticos, resúmenes propios. Esas capacidades se adquieren y son fundamentales. Si no están formadas, falta una parte importantísima del proceso de aprendizaje", explicó.
Bottini reconoció que el desafío no será sencillo. "Sabemos que va a ser complejo. Se lo manifesté al equipo docente. Pero estamos convencidos de que es una buena alternativa para que los chicos vuelvan a conectarse entre ellos y con el contenido", concluyó.
La experiencia, que vuelve a ponerse en marcha este año, buscará equilibrar tecnología y educación, en un contexto donde el límite entre ambos mundos resulta cada vez más difuso.