La educación de adultos continúa consolidándose como una herramienta clave de inclusión y transformación social, ofreciendo nuevas oportunidades a personas que, por distintos motivos, no pudieron completar su trayectoria educativa en su momento. En este contexto, las referentes de la modalidad en la ciudad destacaron el trabajo que se viene realizando para sostener y ampliar la matrícula, adaptándose a las realidades laborales, familiares y personales de cada estudiante.
Leandra Ponce, Directora de la Escuela Primaria de adultos, explicó que esta propuesta educativa se caracteriza por un fuerte trabajo territorial y comunitario. "La modalidad de adultos se distingue por el trabajo de campo y por difundir lo que realmente es esta propuesta. No es una rama, es una modalidad de educación pensada para adultos", señaló. En relación a las inscripciones, indicó que "en primaria de adultos pueden ingresar desde los 14 años, sin condicionamiento, y en cualquier momento del año, con la idea de que luego continúen el secundario".
Ponce remarcó que muchas personas llegan con dudas o temores, pero que la experiencia suele ser muy positiva. "Hay gente grande que tenía miedo de volver a la escuela y después de ingresar pudo permanecer y le encantó. El que entra es muy difícil que no le guste, salvo que tenga que dejar por cuestiones laborales", expresó. Además, explicó que existen distintas sedes y horarios para facilitar el acceso, con propuestas por la mañana, la tarde y la noche, teniendo en cuenta "el trabajo, el contexto familiar y todo lo que atraviesa a la persona adulta".
La coordinadora también destacó el valor humano del espacio educativo. "Somos una familia. Trabajamos junto con secundaria para hacer actividades en conjunto, para que los estudiantes se conozcan, interactúen y vean que, si bien es una escuela, hay otra forma de aprender", afirmó. En ese sentido, subrayó que no solo se aprende a leer y escribir, sino que también se desarrollan habilidades laborales, sociales y expresivas. "Se generan experiencias muy lindas, proyectos solidarios, murales, talleres y actividades que fortalecen la autoestima y el sentido de pertenencia", agregó.
Por su parte, Claudia Oyhanarte, directora de la educación secundaria de adultos (Cens N° 451), destacó la importancia de salir a buscar a quienes aún no se animan a dar el paso. "Nuestra modalidad requiere mucha difusión. Hay vergüenza, dudas, y muchas veces el "?para qué"?, pero hoy el título secundario abre puertas laborales y también es una oportunidad para compartir con otros", explicó. Oyhanarte remarcó que dentro de las instituciones "se forman grupos muy fuertes, vínculos que continúan incluso después de egresar, y hasta casos de alumnos que se unieron para emprender juntos".
La docente señaló que la secundaria de adultos tiene una duración de tres años, con múltiples turnos y modalidades que se adaptan a cada necesidad. "Todo está pensado para que la persona pueda sostener la cursada. Si cambia su trabajo o su situación, se busca una alternativa para acompañarla", indicó. Además, valoró el trabajo de los equipos docentes y la articulación con Formación Profesional, permitiendo que los estudiantes egresen con un título y también con una capacitación laboral concreta.
Finalmente, Anabela Ortega Coordinadora de Fines, resaltó el sentido profundo de estas propuestas educativas. "Muchas personas dejaron la escuela siendo chicas para trabajar, cuidar a sus hijos o por distintas circunstancias, y eso deja una marca. Con el tiempo aparece la necesidad de cerrar esa etapa", sostuvo. Ortega enfatizó que "no se trata sólo de estudiar, sino de sanar una historia, de darse una oportunidad y descubrir que hay muchas opciones pensadas para acompañar cada realidad".
Las referentes coincidieron en invitar a la comunidad a acercarse, consultar y conocer las propuestas disponibles. "Lo más importante es animarse a ingresar. Después, el camino se va construyendo juntos", concluyeron.