El consumo de proteína animal en la Argentina tuvo un fuerte incremento durante 2025. Sin embargo, el principal motor de ese crecimiento no fue la carne vacuna ni la aviar, sino la carne de cerdo, que se consolidó como la proteína que más lugar ganó en la dieta de los argentinos.
Según estadísticas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el consumo per cápita de carne porcina llegó a 18,9 kilos por habitante al año, lo que implicó un aumento del 8,8% respecto de 2024, cuando se consumían 17,1 kilos por persona. Se trata del mayor crecimiento entre las tres proteínas animales y del nivel más alto desde que existen registros, en un contexto de sustitución frente a la carne vacuna, cuyo precio subió por encima de la inflación.
En Coronel Pringles, esta tendencia también se refleja en las carnicerías. Pablo, trabajador de un comercio especializado en carne de cerdo, afirmó: "Parece que es un poco más buscada que la carne de vaca por una cuestión económica y, bueno, ya a medida que fue pasando el tiempo, la gente se empezó a acostumbrar a consumir carne de cerdo y ya es un poco parte de la costumbre de la gente".
Respecto a los cortes más solicitados, señaló: "Yo creo que lo más buscado siempre es el matambre y la bondiola, que es por ahí lo que más suele encargarse, pero la verdad que buscan todo. Ya sea la picada o las mismas milanesas, también se venden un montón".
En cuanto a los precios, detalló: "Lo más caro anda en 10.500 el kilo y lo más barato en 8.200, que por ahí es la pulpa de cuarto, como para hacer milanesas, bifes o ese tipo de cosas".
Sobre el movimiento comercial, indicó que se mantiene estable: "No es que notamos tanta diferencia entre meses y meses. Cuando arranca el mes hay más movimiento y cuando está finalizando disminuye un poco, pero redondeando el mes siempre es más o menos la misma cantidad de gente. No hemos notado ni una suba ni una baja en el consumo. Siempre trabajamos muy bien".
Consultado sobre el comportamiento de los clientes al momento de comprar, explicó: "Normalmente preguntan el precio, pero ya vienen con una idea. Si venían a buscar, por ejemplo, dos kilos de asado, se llevan dos kilos de asado, no es como que reducen el consumo por el valor".
También destacó los beneficios disponibles: "Nosotros como trabajamos con el Banco Provincia tenemos el descuento o el reintegro de DNI. Y por ahí también tiramos alguna oferta en la semana, con pago en efectivo hacemos algún descuentito".
Pablo contó además que muchos vecinos consultan sobre cómo preparar los cortes: "Hay mucha gente que viene y te pregunta para qué sirve, cómo se puede hacer. Uno trata de dar una mano, pero la receta ya va por la maña de la persona que está llevando".
Con cuatro años en el rubro, se mostró conforme con su trabajo y finalmente, invitó a quienes todavía no consumen carne porcina a animarse: "Que se acerquen, que se animen a consumirla. Hay mucho de que consumir cerdo hace mal o que la grasa es mala, y la verdad que no. Invito a que prueben una chuleta, una tirita de asado, vayan probando de a poco y se vayan metiendo, dejando por ahí otro tipo de carne para incorporar algo nuevo a la dieta del día a día".
Además, llevó tranquilidad sobre la calidad del producto: "El cerdo lo compramos a un frigorífico, siempre pasa por bromatología, tiene todos los controles, pasa por veterinario en el frigorífico y acá cuando entra a Pringles".