Cada 4 de febrero se conmemora en la Argentina el Día del Guardavidas, una fecha que invita no sólo a saludar a quienes cumplen esta tarea, sino también a reflexionar sobre el rol fundamental que desempeñan en espacios recreativos y deportivos. En Coronel Pringles, uno de los referentes indiscutidos de la profesión es Pablo Haderne, quien este año alcanzó los 25 años de trayectoria como guardavidas.
Desde hace más de dos décadas, su lugar de trabajo es el balneario municipal del arroyo Pillahuincó. Allí, asegura, la experiencia y el conocimiento del equipo hacen que la organización sea más fluida, aunque cada temporada trae nuevos desafíos. "Por la costumbre de hace 22 años que trabajo en el balneario de Coronel Pringles, es como que ya tenemos todo organizado, más o menos previsto. Nos conocemos los compañeros, muchos de ellos vengo desde hace varios años, con algunos soy amigo de la vida, de antes de ser guardavidas", señaló.
Sin embargo, aclaró que ninguna temporada es igual a otra. "Todas las temporadas son diferentes y uno siempre con las expectativas va organizando los primeros días de diciembre para tener todo aceitado, para la parte más difícil, que son las fiestas, todo enero, la escuela de verano, las colonias y las altas temperaturas, cuando la gente se acerca masivamente al balneario".
El crecimiento sostenido del espacio recreativo también impacta directamente en el trabajo cotidiano del cuerpo de guardavidas. "Este año lo que vemos es mucha gente de afuera que viene y disfruta del espacio. Se ve que hay un boca a boca en cada localidad y cada vez hay más público, y eso nos lleva a pensar en una mayor cantidad de personal", explicó. En ese sentido, remarcó que los fines de semana y feriados el balneario abre desde temprano, lo que exige turnos más extensos y un refuerzo de recursos humanos.
Consultado sobre la disponibilidad de profesionales, Haderne fue claro: "Por la cantidad de guardavidas que hay, no debería haber falta, pero en la realidad sí hay espacios que no se cubren. En la Escuela de Verano este año se tendría que haber cubierto con un guardavidas más y no se cubrió". Además, contó que recibe llamados frecuentes para cubrir reemplazos en natatorios y piletas, lo que evidencia una demanda constante.
Sobre los aspectos positivos y negativos de la profesión, el guardavidas pringlense, no dudó: "Es una profesión que se paga bien, pero no tenés sábados, domingos ni feriados. La gente está de vacaciones y vos estás trabajando". Y agregó una definición que atraviesa toda su carrera: "Ésto es una vocación. Si elegís un trabajo de temporada, sabés que vas a trabajar cuando los demás descansan, porque tu función es cuidar".
Finalmente, se refirió a la formación de nuevos guardavidas en la ciudad y a la posibilidad de reabrir el curso local. "El centro de formación profesional sigue habilitado, pero al ser de gestión privada y sin subvención, la cuota se eleva y eso dificulta abrir el curso. Si me preguntás si es necesario, sí, todo el tiempo", afirmó, destacando además a los jóvenes pringlenses que hoy ejercen la profesión en otras ciudades e incluso en el exterior.
Para cerrar, Haderne agradeció el reconocimiento y dejó un mensaje especial: "Gracias a "Multimedio Pringles" por acordarse de esta fecha. Saludo a todos los colegas de Coronel Pringles y la región y les deseo una temporada en paz. Hoy no se festeja el Día del Guardavidas, se conmemora, y ojalá puedan hacerlo junto a sus seres queridos".