En el taller de Carlos Llanos, punto habitual de paso para transportistas de la región, dialogamos con Ariel del Giorgio, camionero con una extensa trayectoria, que brindó su visión sobre la realidad actual de las rutas y el movimiento del transporte, en un contexto marcado por el incremento del tránsito pesado y el deterioro de la infraestructura vial. "Las rutas están como se ve, hay partes que están buenas y hay partes que no se puede andar", resumió con crudeza al comenzar la charla. Según explicó, en los últimos días se notó un aumento considerable del tránsito, tanto de vehículos particulares como de camiones. "En estos últimos quince días se ve bastante movimiento de camiones, algo que hacía años no se veía", aseguró.
Gran parte de ese incremento se debe al traslado de cereal hacia los puertos. "En el puerto es impresionante el cereal que está entrando", señaló, y agregó que también se percibe mayor actividad en los viajes de larga distancia. Este movimiento, si bien es positivo para el sector, trae aparejado un mayor desgaste de las unidades, especialmente cuando las rutas no acompañan.
Consultado sobre el consumo de cubiertas, Ariel fue claro: "Con el calor y la ruta en mal estado, las cubiertas se gastan más; hoy la ruta parece una lija". A ésto se suman los pozos, que no sólo afectan a los neumáticos, sino también a otros componentes del camión. "Influye todo, las cubiertas, la suspensión y todo lo demás. Eso es lo que más castiga al camión", explicó.
Respecto a los anuncios de reparación, se mostró cauto. "Teóricamente las van a reparar todas, pero eso depende del gobierno", expresó, aclarando que el problema no distingue entre rutas provinciales o nacionales. "Hoy está todo más o menos igual", afirmó.
Ariel lleva 33 años de trayectoria en el transporte de cargas y ha recorrido gran parte del país y del exterior. "He andado por todos lados: larga distancia, cereal, Necochea, Bahía Blanca y Brasil", contó, respaldando su análisis en una experiencia extensa y variada. Si bien reconoció que hay tramos del país en mejores condiciones, prefirió no profundizar en críticas. "Está general así, no vale la pena entrar a criticar", dijo.
La charla también dejó lugar para una reflexión más personal sobre la vida del camionero. "Es una tarea muy honorable, muy buena", destacó, aunque reconoció los sacrificios que implica. "Por ahí perdí fiestas, cumpleaños, pero ahora estoy más tranquilo y ando en el cereal", comentó.
Con sencillez y sinceridad, Ariel dejó un testimonio que refleja la realidad cotidiana de quienes viven la ruta día a día: más movimiento, más trabajo, pero también mayores desafíos ligados al estado de los caminos y al esfuerzo constante que demanda el transporte de cargas en el país.