Desde Monterrey, México, Mariana Ocerin compartió la experiencia que vive junto a su hija Luzmila Herrera, quien comenzó un tratamiento experimental de regeneración neuronal denominado Cytotron, en la clínica Neurocytotron. El objetivo principal es favorecer la autonomía de Luz, que nació con parálisis cerebral, para que pueda seguir estudiando y desarrollándose con menor dependencia de asistencia externa.
Mariana relató que el primer contacto con esta posibilidad surgió a partir de una película vista en Netflix. "A principio del año pasado vimos unas películas en la plataforma, Los Dos Hemisferios de Luca, y nos quedamos con eso", explicó. A partir de allí comenzó a investigar sobre la clínica, que cuenta con sedes en México y en la India. "Empecé a investigar un poco sobre la clínica donde se hacía el tratamiento, en México, en Monterrey, o en la India", agregó.
En la India, señaló, el proceso es más colectivo, ya que se trata de un protocolo de investigación aún no aprobado ni avalado científicamente. "No dejaba de ser una ficción, porque más allá de que la película estaba en una historia real, no deja de tener romanticismo", explicó. Sin embargo, el seguimiento de otras familias que habían realizado el tratamiento fortaleció la decisión. "Por casualidad, empecé a seguir a una mamá que es influencer que había llevado a su hija a hacer el tratamiento, contaba día a día cómo iba y que realmente veía mejoras", relató.
Luego de completar formularios y enviar estudios médicos, tuvieron una entrevista el 19 de junio del año pasado, donde se evaluó si Luz era apta para realizar el protocolo. "Por las características y condiciones de Luz nos dijeron que sí, que podía realizar el protocolo", contó Mariana, aunque reconoció que atravesaron muchas dudas por tratarse de un tratamiento experimental. "Pero bueno, nos contactamos con otras familias y ver que todas, o la mayoría, podían ver avances, seguimos adelante. Teníamos que intentarlo, probarlo, porque ya sabiendo que existe, es como decir, aunque sea intentarlo y probarlo, para ver qué pasa", sostuvo.
La fecha para iniciar el tratamiento se demoró por distintas razones, entre ellas una cirugía previa de Luz. Finalmente, comenzaron el 16 de enero y ya completaron la cuarta sesión. "Empezamos el 16 de enero, ya lleva la cuarta sesión", confirmó.
Luz tiene actualmente 24 años y su diagnóstico es parálisis cerebral, como consecuencia de un nacimiento prematuro con complicaciones. El tratamiento consiste en un protocolo de 28 días consecutivos, durante los cuales Luz ingresa una hora diaria a un dispositivo similar a un resonador. "Mediante ondas magnéticas y radiofrecuencia estimula las células progenitoras, las células madres del cerebro, buscando que estas generen nuevas conexiones neuronales", explicó Mariana.
Antes de iniciar, la clínica realiza una serie de estudios: resonancia magnética, electroencefalograma, análisis de sangre, además de evaluaciones neurológicas y psicológicas. El dispositivo se utiliza en personas con parálisis cerebral, autismo y también en quienes han sufrido un ACV. "Según la patología, según el paciente, según el caso y según lo que se espere, siempre los resultados se ven que son positivos", aseguró.
Mariana destacó que los efectos pueden continuar desarrollándose hasta nueve meses después de finalizado el tratamiento, siempre acompañados por terapias convencionales. "No es algo milagroso, es un tratamiento más futurista, avanzado realmente, pero ayudando con terapias convencionales y muchos estímulos", aclaró.
Al finalizar el protocolo, se repiten los estudios iniciales para evaluar resultados y se realiza un seguimiento a distancia. "Ellos evalúan después si se puede volver a hacer, según las respuestas del paciente, según los avances y demás, y se puede volver a repetir varias veces", indicó.
Aunque es pronto para sacar conclusiones, Mariana ya observa algunos cambios. "Ayer y hoy, cuando se levanta en la mañana, por ahí no tiene buen control cefálico, usa el apoya cabeza en su silla. Bueno, ayer y hoy no lo pidió, no lo necesitó, se levantó como más erguida", relató. También notó menos espasmos y mayor estabilidad al sentarse: "Hoy, por ejemplo, se pudo sentar sola en el sillón sin compañía, sin un apoyo extra".
Respecto a los efectos secundarios, mencionó que Luz presenta algo de náuseas, cansancio y menor apetito, especialmente por la mañana. "Es haciendo una regeneración neuronal y eso requiere de un descanso extra", explicó.
Mariana también reflexionó sobre el impacto de la película que inspiró a muchas familias. "Creo que muchas familias, vienen pacientes de todos lados, de todo el mundo, pero argentinos muchos", contó. Recordó además que la autora del libro es una escritora y periodista argentina, cordobesa, que vive en México y tiene un hijo con parálisis cerebral. "La historia está contada muy linda, un poco romantizada, pero también muy informativa", afirmó.
Como madre, expresó la complejidad emocional de tomar una decisión de este tipo. "Obviamente como padres tenés que probar, sabiendo que existe, y más allá de que es muy costoso, y también todos los miedos que eso conlleva, porque al no estar aprobado, está en la parte experimental", sostuvo. Sin embargo, destacó el rol de Luz en esta elección: "Ella estaba muy entusiasmada y convencida y esperanzada de hacerlo, entonces si ella lo impulsa, uno tiene que acompañarla también".
Finalmente, Mariana manifestó su deseo de que este tipo de tratamientos puedan volverse más accesibles. "Ojalá que muchos más niños y personas en general puedan acceder a este tratamiento, que sea más accesible también porque el costo es muy elevado", expresó.
Cabe destacar que un tratamiento similar es el que seguirá Álvaro Morales, un niño por el cual se han realizado varios eventos benéficos para costear el mismo procedimiento en México, y cuya familia se encuentra expectante por emprender el viaje para vivir esta experiencia.