El mes de enero suele marcar un punto clave para el mercado de frutas y verduras en Coronel Pringles, atravesado por la temporada estival, el movimiento turístico en la costa y los cambios en los hábitos de consumo. En ese contexto, el verdulero Claudio Arias analizó cómo se desarrolla este período, destacando un escenario más tranquilo que en otros veranos, con buena mercadería y precios relativamente estables. "La temporada viene un poco más tranquila que otros años. Si bien hay movimiento en la costa, no se nota tanto en el consumo como pasaba antes", explicó Arias, al referirse a la demanda habitual que suele absorber gran parte de la producción durante enero. Según señaló, ese factor permite que en Pringles se pueda conseguir variedad y calidad sin grandes inconvenientes.
En relación a los precios, el comerciante remarcó que no se registran subas desmedidas. "No está difícil conseguir mercadería y los precios, dentro de todo, se mantienen bastante bien. No hay cosas disparatadas y la fruta y la verdura que está llegando es muy linda", afirmó. De todos modos, aclaró que la calidad sigue teniendo un valor diferencial en el mercado. "La mercadería buena vale, porque lo mejor siempre se defiende más y muchas veces va a la costa. Si uno pelea por traer calidad a Pringles, llega con algún peso más, pero se nota la diferencia".
Arias detalló además el origen de los productos que ofrece en su comercio. "Todo lo que es fruta de carozo la estoy trayendo del Valle, y también le compro a productores de Bahía Blanca. Ciruelas, duraznos y pelones vienen muy bien esta temporada", señaló. En cuanto a las verduras de hoja y hortalizas, destacó el trabajo con quinteros de la región. "Tengo productores que trabajan muy buen verde: tomate, zapallito, lechuga, chaucha. Eso es frescura pura, se corta y se carga en el momento".
Durante el verano, algunos productos se convierten en protagonistas indiscutidos. "Tomate y lechuga son una locura lo que se consume. Es lo que más sale en esta época", comentó. Respecto a los valores, brindó un ejemplo concreto: "La semana pasada el kilo de tomate estaba a 990 pesos y ahora entró uno mucho mejor a 1.490. Es un tomate lindo, de calidad, que en la costa se paga más caro. Analizándolo bien, no es un precio excesivo".
Consultado por el nivel de ventas, Arias aseguró que, en su caso, hubo una mejora respecto al año anterior. "Yo he mejorado mucho en comparación con el año pasado, pero porque aposté fuerte a la calidad y a la atención. Lucho mucho por eso", sostuvo. En ese sentido, remarcó un concepto que repite con frecuencia a sus clientes: "Siempre digo lo mismo: es mejor llevar un poco menos, pero que sea bueno. Hoy la forma de hacer rendir el peso es esa, comprar calidad para que dure y rinda más".
Finalmente, el verdulero destacó que, pese a las dificultades generales del contexto económico, el mercado se mantiene activo y con perspectivas positivas. "Hay mercadería, hay variedad y, cuidando la calidad, se puede trabajar bien. La gente valora eso", concluyó.