“Mantenerse es durísimo, pero el esfuerzo siempre vale la pena”
El ciclista pringlense Juan Daniel Mandrini, fue distinguido por Canal 2 a través de los premios San Pablo como "Deportista del Año 2025". Tras un año marcado por títulos nacionales, medallas panamericanas y una rutina exigente que combina trabajo y entrenamiento, Mandrini reflexionó sobre la alimentación y la constancia que lo sostienen en la elite.

La entrega de los Premios San Pablo volvió a reunir a los grandes protagonistas del deporte local y en ese marco uno de los momentos más esperados fue la consagración de Juan Daniel Mandrini como "Deportista del Año 2025" de Coronel Pringles, reconocimiento que entrega Canal 2. La distinción coronó una temporada intensa, atravesada por logros deportivos de alto nivel y por un esfuerzo cotidiano que muchas veces transcurre lejos de los flashes. En el programa especial de fin de año de Canal 2 Juan Daniel, se refirió a este reconocimiento, diciendo: "Estoy muy feliz por ser reconocido por este premio que siempre son tan esperados por todos los deportistas". En sus palabras quedó claro que el galardón no sólo simboliza un cierre ideal para el calendario, sino también una meta que todo atleta persigue. "Siempre uno espera, dice "?capaz que sí, capaz que no"?, y cuando llega, es una alegría enorme", confesó.
El ciclista también destacó el valor de la terna y del evento en sí. "Ya estar ternado es un premio muy grande, por la gente que te toca compartir. Son deportistas de un nivel enorme", señaló, y agregó: "El trabajo que se hace, lo fino que es todo en el teatro, la preparación, y el esfuerzo de ustedes para que nosotros lo disfrutemos, es para valorar mucho".
UN AÑO CARGADO DE LOGROS
En el repaso de la temporada, Mandrini no esquivó detalles. "Arranqué el año con el Campeonato Argentino de persecución, donde pude salir campeón argentino", recordó, marcando el primer gran hito de 2025. A partir de allí, el calendario se fue poblando de competencias regionales, nacionales e internacionales, con un punto culminante que quedará grabado en su carrera.
"El Panamericano fue muy importante. Fuimos con Carlitos y entre los dos logramos ocho medallas: dos de oro, cinco de plata y una de bronce", enumeró con precisión. Más allá del número, el ciclista resaltó la exigencia del certamen. "Te enfrentás con gente muy especializada, mexicanos, chilenos, y argentinos que venían de correr un mundial en Francia hacía veinte días. Eso te pone a prueba de verdad".
La temporada se cerró con el Campeonato Argentino de Mountain Bike, disputado en Mar del Plata, donde las condiciones climáticas jugaron un papel decisivo. "Llovió muchísimo, se hizo mucho barro y no me favoreció tanto. Soy una persona pesada y tenía que bajar el pie seguido", explicó. Aun así, el balance fue positivo. "Pude traerme un cuarto puesto, que no es poco. Podía haber hecho podio tranquilamente, pero se dio así. El deporte también es eso".

LA CABEZA COMO PUNTO DE PARTIDA
Más allá de los resultados, Mandrini insiste en que todo comienza en lo mental. "En muchos casos, por lo menos en el mío, es mental. Tengo que hacer algo, me focalizo en eso y después el cuerpo me lo facilita", afirmó. Para él, el entrenamiento no es solo físico, sino también una construcción diaria de motivación. "Si vos te entrenás, te potenciás, a cualquier nivel que sea. Pero tenés que tener ganas y que te guste".
Esa filosofía se sostiene incluso en los días en los que el cansancio aparece. "A veces decís "?hoy no voy a salir"?, pero cuando te mentalizás y arrancás, te vas potenciando. Después el cuerpo responde", contó. Y ese mismo concepto lo traslada a otros aspectos de la vida.
TRABAJO Y DEPORTE, UNA CONVIVENCIA EXIGENTE
Con casi cinco décadas en la albañilería, Mandrini combina el deporte de alto rendimiento con una rutina laboral intensa. "Llevo cuarenta y nueve años trabajando de albañil, y el oficio me dio todo. Estoy muy conforme", dijo. Esa experiencia también le enseñó a sobrellevar momentos difíciles. "En todos los trabajos hay cosas que no te gustan, pero las sorteás, te mentalizás y seguís".
Sus días comienzan temprano. "Salgo a trabajar tipo siete de la mañana y, día por medio, cerca de las once entreno una hora y media. Después vuelvo, como algo y sigo trabajando", relató. La actividad no termina ahí. "A la noche tengo un mini gimnasio en casa, un galponcito, y después de las ocho hago fuerza, trabajo de brazos y piernas".
"No es solo pedalear", remarcó. "Hay que trabajar el equilibrio, la fuerza, reforzar músculos. A veces cuelgo en la barra, hago monobarra, un poco de todo. Capaz son veinte o treinta minutos, pero suma".
SABER FRENARSE PARA SOSTENERSE
Uno de los conceptos que más repitió Mandrini fue la importancia de la planificación. "Mi papá decía que no es tan difícil llegar a un nivel si vos querés, pero mantenerse es durísimo", recordó. Y explicó por qué: "Cuando estás muy entrenado te podés pasar de vuelta. Decís "?hoy hice cincuenta kilómetros"?, pero terminás haciendo setenta, y al otro día tenés que trabajar".
Para evitar ese desgaste, el ciclista organiza cada jornada. "Todo se planifica. El día a día se planifica. Siempre hago algo, aunque sea poco, pero hago", aseguró. Esa constancia, sin excesos, es la que le permite sostener el rendimiento año tras año.

INGENIO ANTE LA FALTA DE INFRAESTRUCTURA
Mandrini también se refirió a las dificultades que implica entrenar en el interior, sin infraestructura específica. "No tenemos velódromos cerca. En Bahía hay, pero no siempre estás en carrera, y eso se dificulta para competencias panamericanas", explicó. Frente a ese escenario, apeló a la creatividad.
"Hicimos entrenamientos con la moto. Manuel me acompaña y tengo que correrla. Son trabajos durísimos, no tantas horas pero muy agotadores", contó. Esa exigencia, según él, fue clave. "Me rindió, me dejó a la altura de las circunstancias para competir con gente muy preparada".
LA ALIMENTACIÓN, UN ALIADO SILENCIOSO
Otro aspecto fundamental es la alimentación, que Mandrini cuida con atención. "Siempre como sano. Si algo me hace mal, no lo como", afirmó. Reconoció que no siempre es fácil. "Lo que hace mal es rico, pero si querés estar bien al otro día, vale la pena el esfuerzo".
Sin caer en extremos, busca equilibrio. "Como normal: verdura, carne, huevo, fideos. Todo es variable. Necesito energía para trabajar y entrenar, no puedo achicar demasiado", explicó. "Con los años uno se conoce, sabe qué le hace bien y qué no. Gracias a Dios me da resultado".
La distinción como Deportista del Año sintetiza una manera de entender el deporte y la vida. "Los años sirven para ganar experiencia, para saber qué te sirve y cómo entrenarte", reflexionó Mandrini. "Yo sigo descubriendo cosas, sigo motivando músculos, buscando el equilibrio".
El cierre del año llega con satisfacción y con la certeza de que el camino recorrido tiene sentido. El premio San Pablo, no sólo reconoce medallas y títulos, sino una historia de esfuerzo silencioso, constancia y pasión, que hoy vuelve a poner el nombre de Juan Daniel Mandrini en lo más alto del deporte pringlense.

