“MARY” FERNÁNDEZ: “Creo que es importante cumplir y hacer las cosas bien”
RECONOCIMIENTO COMUNITARIO
María Luisa Moreno de Fernández fue distinguida como "Vecina Distinguida" del Año 2025 en Coronel Pringles. Con un perfil bajo y una extensa trayectoria de trabajo social, recordó el camino recorrido, el valor de la responsabilidad y el compromiso cotidiano con Cáritas y otras instituciones de la comunidad.

El reconocimiento llegó casi sin aviso, como suelen llegar las cosas importantes para quienes no las buscan. María Luisa Moreno de Fernández, conocida por todos como "Mary", fue distinguida como "Vecina Distinguida" del Año 2025 en Coronel Pringles, una decisión aprobada por unanimidad y celebrada por una comunidad que conoce de cerca su compromiso solidario y su trabajo incansable, muchas veces lejos de los reflectores. En el programa de fin de año de Canal 2, estuvo como invitada y recordó este reconocimiento tan especial que le hicieron el año pasado. "Yo me enteré por los medios, cuando salió el decreto firmado y aprobado por todos. Me enteré escuchando la radio", relató Mary, aún con la sorpresa a flor de piel. "Fue una sorpresa total, porque soy de perfil muy bajo. Estar delante de la comunidad y de las autoridades, justo en el aniversario de Pringles, me generó muchas preguntas internas. Desde que me enteré hasta que llegó el momento, mi cabeza no paró".
Ese reconocimiento fue impulsado por testimonios, firmas y cartas que llegaron al Concejo Deliberante sin que ella lo supiera. "Las chicas habían preparado todo en silencio, junto con mi hija. Yo no me enteré de nada. Gente que firmó, que mandó testimonios, chicos que enviaron mensajes"? después, en las redes sociales, fue impresionante", recordó emocionada. "Las demostraciones de cariño fueron algo que no voy a olvidar nunca".
UNA VOCACIÓN QUE VIENE DE FAMILIA
Para Mary, el reconocimiento no es un punto de llegada, sino una consecuencia natural de una forma de vivir. "A mí siempre me gustó colaborar con las instituciones", explicó. Esa inclinación tiene raíces profundas. "Eso se hereda. Mi padre fue un hombre con valores increíbles: honesto, trabajador, nunca pidió nada. En casa vivíamos de lo que él trabajaba, y eso nos marcó. Uno trata de quedarse con lo bueno: la honestidad, la responsabilidad, ser buena persona".
Ese legado se tradujo en años de trabajo comunitario junto a su esposo y su familia. "Vengo del campito scout, con el padre Vicente. Estuvimos seis años con mi esposo y los chicos, trabajando con Ana y Elsa. Después, cuando faltó el padre Vicente, nos fuimos a casa", contó. Más tarde, continuaron colaborando en la salita Alberto González, siempre como parte de una comisión y con una premisa clara: trabajar en equipo y cumplir con responsabilidad.
COCINAR, ORGANIZAR Y AYUDAR, SIEMPRE AD HONOREM
La historia de Mary está atravesada por innumerables actividades solidarias. "En la parroquia organizábamos tallarinadas. Siempre cocinando. Mi esposo hacía los fideos con alguna otra persona y nosotras preparábamos el tuco". Las capillas, el campito, los eventos comunitarios: todos fueron escenarios de ese trabajo silencioso.
También recordó el esfuerzo que implicaban actividades como las del Fortín, Tradición y Libertad. "Eso implica una semana de trabajo, organizar todo, cocinar empanadas"? pero siempre con gusto, siempre ayudando, y siempre ad honorem. La solidaridad está primero", remarcó.
Esa forma de entender el compromiso social fue constante, incluso cuando las responsabilidades crecieron. "Cuando vino el padre Ernesto y Carlitos Berterret dejó la dirección de Cáritas porque se iba al municipio, me llamaron y me propusieron ser directora", explicó. Si bien ya venía colaborando desde hacía años, ese rol implicó asumir nuevas responsabilidades.

CÁRITAS, EL EJE DEL PRESENTE
Hoy, Mary concentra su trabajo en Cáritas, una tarea que demanda tiempo, organización y una gran capacidad de gestión. "Estamos ayudando a unas 250 familias. Cada vez se quieren sumar más, pero no podemos garantizarlo", explicó con sinceridad. "Vivimos de la solidaridad de la gente, de lo que nos da la comunidad: leche, harina, vestimenta, donaciones de comerciantes y las cuotas de los socios".
La realidad económica impone límites. "La cuota no es elevada, pero cuesta cobrarla. Y la feria de ropa, que siempre fue un ingreso importante, ha caído un poco", señaló. Paradójicamente, el problema hoy no es la falta de ropa, sino el exceso. "Nos ha sobrepasado la cantidad. Recibimos continuamente y hay que seleccionar, lavar, planchar, separar por estaciones".
Nada de eso sería posible sin el trabajo de las voluntarias. "Las chicas hacen un trabajo excelente, con mucha responsabilidad", destacó. "Yo soy un poco exigente, lo reconozco, capaz que debería aflojar un poco, pero creo que es importante cumplir y hacer las cosas bien". La distribución de alimentos se realiza todos los meses en distintos puntos: Capilla Santa Lucía, Capilla de Fátima, Capilla San Pedro y la sede central.
Este año, las dificultades obligaron a modificar algunas tradiciones. "No pudimos hacer los bolsones de Navidad, que era algo muy lindo. Sí pudimos entregar pan dulce: cuatro por familia, y nos quedó alguno para febrero", detalló. Enero, en tanto, es un mes de descanso. "Las chicas trabajan muchísimo y también necesitan parar".
Recuerdos, misiones y aprendizajes
Entre los recuerdos más queridos, Mary menciona las misiones del Grupo Karol. "Fui a Indio Rico, a Rivera, una semana entera con los chicos y una familia. La pandemia nos cortó todo", recordó. Aún así, mantiene la esperanza. "Eso se puede retomar en cualquier momento. Los chicos en Bahía siguen, y esas experiencias fueron extraordinarias".
Con el paso del tiempo, aprendió a poner límites. "Tuve que dejar muchas cosas porque no se puede abarcar todo y no cumplir. Hay que ser responsable: hacer lo que uno puede y hacerlo bien", afirmó. Esa filosofía la acompaña en cada decisión.
Un reconocimiento que emociona
Ser distinguida como Vecina del Año fue, para Mary, "un mimo enorme". "Una emoción terrible. El cariño de las autoridades y de la gente ese día fue algo muy fuerte", confesó. Sin embargo, fiel a su estilo, volvió a poner el foco en los demás. "A la comunidad solo tengo palabras de agradecimiento. Todo lo que llega a Cáritas es donación, es solidaridad pura".
En su mensaje final, dejó un deseo sencillo y profundo. "Ojalá este año que empieza sea un poquito mejor para todos. Estamos pasando momentos difíciles, pero con un poco de ayuda y compromiso colectivo, siempre se puede salir adelante".
La historia de "Mary" Moreno de Fernández no se mide en cargos ni en reconocimientos, sino en años de trabajo constante, en platos servidos, en familias acompañadas y en una convicción que nunca cambió: ayudar, siempre, sin esperar nada a cambio. El título de Vecina Distinguida 2025 no hizo más que poner en palabras lo que Coronel Pringles ya sabía.

