La cosecha fina transita sus últimos días en el partido de Coronel Pringles, con un balance que, en términos generales, deja conformes a los productores. Así lo expresó el cerealero local Omar DIntino, quien brindó un detallado panorama sobre la campaña de trigo y cebada, al tiempo que se refirió a los cambios tecnológicos y logísticos que atraviesa el sector.
D Intino recibió a este medio en su nueva casa comercial, ubicada en Mitre N° 1200, a donde se trasladaron hace algunos meses. "Estamos acá desde el 23 de julio. Veníamos de estar más de 20 años en el mismo lugar, así que fue un cambio importante, pero muy positivo", comentó.
Al referirse al estado de la cosecha, explicó que el proceso se encuentra prácticamente concluido. "Se está cosechando todo y ya estamos en lo final. Pringles volvió a caracterizarse este año por tener muchas hectáreas de cebada sembradas. De hecho, para Navidad ya había varios productores que habían terminado de cosechar", señaló. En ese sentido, estimó que "para los primeros días de enero, no va a quedar nada; la cosecha fina va a estar totalmente finalizada".
En cuanto a los resultados productivos, D Intino destacó especialmente la calidad del grano. "La calidad de la cebada que nosotros hemos manejado es muy, muy buena, y en trigo también. En cebada la calidad es clave, porque te la exigen, y muchas partidas pudieron ir a maltería", explicó. No obstante, reconoció que no todo fue uniforme: "Hubo algunas cebadas más castigadas, sobre todo por las heladas que se dieron en el medio de la campaña, y eso perjudicó bastante a los rindes".
A pesar de esas dificultades, remarcó que hubo lotes con rendimientos destacados. "No faltaron cebadas muy buenas, con muy buen rendimiento. Este año se vieron rindes de 3.000 y hasta 4.000 kilos, algo que en trigo no es tan fácil de lograr. La cebada siempre fue muy rendidora", sostuvo.
Consultado sobre el crecimiento del cultivo, D Intino fue claro: "La cebada, sobre todo la forrajera, creció muchísimo. Tiene muy buenos valores y, además, ofrece rindes interesantes, lo que la vuelve muy atractiva para el productor".
Otro de los puntos abordados fue el uso del silo bolsa, cada vez más frecuente en los campos de la región. "El crecimiento del silo bolsa está directamente relacionado con las grandes máquinas cosechadoras que hay hoy, son verdaderos monstruos: entran y cosechan sin parar", explicó. A modo de ejemplo, relató: "En el campo de un cliente, siete cosechadoras grandes levantaron 400 hectáreas en una tarde. Eso te genera miles de toneladas que no podés sacar enseguida, ni siquiera con todos los camiones disponibles".
Sin embargo, advirtió que el sistema no está exento de problemas. "El mantenimiento del silo bolsa no es fácil. Se rompen, hay que cuidarlos, y además existe el riesgo del vandalismo o de los incendios. Incluso nos confirmaron que recientemente se prendieron fuego dos silos", comentó, en un contexto donde los focos ígneos preocupan especialmente por la gran cantidad de pastos secos.
Finalmente, D Intino aseguró que el movimiento de maquinaria es un indicador claro del cierre de la campaña. "Ayer pasé por la estación de servicio y había muchísimas máquinas agrícolas. Eso ya te da la pauta de que la cosecha se está terminando", afirmó. Con la fina prácticamente concluida, ahora todas las miradas comienzan a posarse sobre la próxima cosecha gruesa, a la espera de que el clima acompañe.