Despedida a Flavia Potis, una docente que fusionó educación y teatro en 31 años de vocación
EMOTIVA CELEBRACIÓN EN LA ESCUELA PRIMARIA N° 3
Culminó su carrera laboral en el ámbito educativo y fue homenajeada con lágrimas, aplausos y una caravana por las calles de la ciudad. Actriz y profesora de teatro, supo trasladar su pasión por el arte al aula, dejando una huella imborrable.

La tarde del viernes en la Escuela Primaria N° 3 estuvo marcada por la emoción y la gratitud. Allí se despidió oficialmente a Flavia Potis, docente con 31 años de trayectoria en el sistema educativo local y quien durante los últimos cinco se desempeñó como bibliotecaria en la institución.
Si bien su vocación inicial estaba lejos de las aulas, su camino encontró un inesperado destino en la educación. “Yo no quería estudiar de maestra, quería ser actriz, arriba del escenario”, recordó entre risas. Sin embargo, los consejos de su madre la guiaron hacia la docencia y, con el tiempo, pudo unir ambos mundos: “Fusioné las dos cosas y fue fantástico”.

La mitad de su carrera marcó un giro fundamental. Se recibió en la Escuela de Teatro de Bahía Blanca y logró incorporar el juego, la actuación y la creatividad como herramientas pedagógicas. Esa impronta fue justamente la que generó fuertes lazos con estudiantes y colegas, quienes no pudieron contener las lágrimas en su despedida. “Los grandes también lloraban… será de emoción, por fin esta señora se va”, bromeó entre abrazos.

La jornada incluyó la proyección de un video, palabras de la directora y el reconocimiento de toda la comunidad educativa. Potis no estuvo sola: familiares, excompañeras y docentes jubiladas la acompañaron en este cierre que culminó con una caravana hacia el centro de la ciudad, finalizando en la Plaza Juan Pascual Pringles. Capa, trono, bombos y un cartel de “Jubilada” agregaron humor y calidez a la celebración.

“Voy a seguir trabajando, pero desde otro lado. Todavía me siento con energía”, aseguró mientras comenzaba a saborear esta nueva etapa que se le abre por delante. Este lunes —aseguró— se encontrará con el mate listo y con proyectos artísticos en mente, porque “no me imagino la vida sin crear”.
Actriz, profesora de teatro, bibliotecaria y, sobre todo, apasionada de su labor, Flavia cierra una etapa pero deja un legado enorme en cada alumno y compañero que compartió su camino. Su despedida lo demostró: cuando la enseñanza se vive con el corazón, la emoción se vuelve inevitable.
