El Histórico Almacén El Pensamiento
RUMBO AL 143º ANIVERSARIO
La historia del Almacén "El Pensamiento" y la vida de José Eugenio Pastré reflejan la riqueza y el cambio de un remoto paraje a lo largo de décadas. Desde su auge gracias al ferrocarril hasta su declive, José y su hermano Jorge dejaron huella, introduciendo innovaciones como el primer teléfono y una heladera en la zona.

Durante cinco décadas, José Eugenio Pastré fue uno de los dueños del pintoresco almacén de Ramos Generales en el remoto paraje de "El Pensamiento," situado a unos 36 kilómetros de Pringles. Junto a su familia, vivió los tiempos dorados de este lugar, cuando el ferrocarril daba vida a la comunidad y este rincón llegó a albergar a 200 habitantes, además de numerosas familias que trabajaban en las tierras circundantes.
José Eugenio, originario de San Martín, en la Provincia de La Pampa, se trasladó a Pringles a la edad de 20 años, tras cumplir su servicio militar. Comenzó a trabajar en el almacén de su cuñado, ubicado en la Av. 25 de Mayo y Coronel Suárez. Su hermano Jorge, quien lo acompañó desde La Pampa, optó por establecerse en "El Pensamiento" y colaborar en el negocio local.

En 1949, Jorge Pastré ofreció a su hermano José la oportunidad de trabajar en "El Pensamiento," prometiendo mayores ingresos que los que estaba obteniendo en Pringles. José ganaba $150 en Pringles, mientras que en "El Pensamiento," durante el primer año, pudo ganar $400.
En 1955, su cuñado abandonó el negocio, pero José y su hermano continuaron gestionando el típico almacén de Ramos Generales. Allí, se vendía una amplia gama de productos, desde ropa hasta cereales, yerba mate, papel para cigarrillos, ovejas, lanas y, por supuesto, un bar que era una parte esencial del almacén, con estantes interminables y mostradores gigantes. Los hermanos Pastré también introdujeron la primera heladera en el paraje, que funcionaba con bloques de hielo transportados en tren o traídos desde Pringles. Esto permitió a los habitantes de "El Pensamiento" disfrutar de una cerveza fría en su propio pueblo.

Además, fueron los pioneros en llevar el teléfono a "El Pensamiento." En la década de 1950, con el aumento de las ventas de cereales, tuvieron que incorporar silos y mantenerse al tanto de las fluctuaciones del mercado de granos. Dado que el pueblo carecía de un medio de comunicación, José sugirió a su hermano que pidieran dinero prestado a los clientes para instalar un teléfono en el negocio. En menos de quince días, reunieron los fondos necesarios y colocaron un teléfono en el almacén. Este teléfono, con el tiempo, fue donado por Pastré al Museo del Fogón de los Gauchos.
Después de once años de soltería, José conoció a su esposa, Blanca Svampa, durante uno de sus viajes para comprar mercadería en la zona. Blanca era oriunda de El Divisorio, y se casaron en 1961. Continuaron viviendo juntos en "El Pensamiento," donde compraron una casa y criaron a sus tres hijos: María Ana, José María y Luis María.
José también ejerció como presidente de la cooperadora de la escuela durante muchos años. Con el tiempo, el ferrocarril dejó de pasar por el paraje, y la zona se fue despoblando. La última formación ferroviaria pasó el 27 de mayo de 1975, llevando a los últimos empleados ferroviarios que habían residido en el lugar y cargando los vagones que quedaban en la estación.
Jorge, el hermano de José, siguió en el negocio hasta pasados los 75 años, mientras que José permaneció allí hasta aproximadamente el año 2000, cuando finalmente dejó "El Pensamiento." El almacén, un testigo silencioso de la historia del lugar, sigue siendo un recuerdo vivo de tiempos pasados.