El fútbol regional está de luto. Ayer miércoles, a los 78 años, falleció el Dr. Ernesto Manuel Palenzona, un dirigente cuya trayectoria se volvió sinónimo de la Liga Regional de Fútbol (LRF) de Coronel Suárez. Su deceso se produjo en la ciudad de Bahía Blanca, tras sufrir complicaciones de salud derivadas de un accidente cerebrovascular.
Palenzona no fue un dirigente más; fue el arquitecto de la actual configuración del fútbol en nuestra zona. Asumió la presidencia de la Liga el 28 de febrero de 1981 y, desde entonces, fue reelegido por unanimidad de forma ininterrumpida. Bajo su mando, la LRF dejó de ser una entidad local para transformarse en una verdadera potencia regional, absorbiendo ligas de Puan, Carhué y Las Sierras.
"Si año tras año me dan el voto de confianza, es señal de que advierten que se los trata a todos de la misma manera, desde el más grande al más chico, con equidad", supo decir sobre su gestión.
Para nuestra ciudad, la figura de Palenzona es sumamente cercana, ya que el Club Leandro N. Alem integra la liga que él presidía. Su capacidad de gestión permitió que los clubes de la región tuvieran voz en los altos mandos del fútbol argentino:
Fue tres veces representante de la Provincia de Buenos Aires ante el Consejo Federal.
Se desempeñó en tres oportunidades como asambleísta de la AFA, llevando el mensaje del fútbol del interior a la calle Viamonte.
En marzo pasado, participó activamente del Encuentro de Dirigentes en Córdoba junto a Claudio "Chiqui" Tapia.
El último adiós de los clubes
Apenas conocida la noticia, una marea de condolencias inundó las redes sociales. El Club Atlético Leandro N. Alem se sumó al pesar generalizado, acompañando en el dolor a su hijo (Secretario de la Liga) y a toda la familia Palenzona.
Desde instituciones históricas como Blanco y Negro, Deportivo Sarmiento, y Boca de Suárez, hasta los clubes de toda la región como Independiente de Rivera, San Martín de Carhué y Racing de Carhué, todos coincidieron en lo mismo: el fútbol pierde a un líder con una vocación de servicio inalcanzable.
Su paso por la vida terrenal deja una estructura sólida y una enseñanza de unidad para todos los clubes que, domingo a domingo, dan vida a nuestra pasión.
Descansa en paz, Ernesto.