El pádel pringlense tuvo en 2025 un protagonista que se animó a dar un salto decisivo. Leonel Zapata regresó a Coronel Pringles para pasar unas semanas junto a su familia luego de lo que definió como una experiencia intensa y transformadora en Europa, donde comenzó a competir en torneos internacionales y a medirse con jugadores de primer nivel mundial.
“La verdad que muy bien, fue todo muy lindo: las ciudades, los entrenamientos, el trabajo físico. Por suerte ya estoy logrando el objetivo que me había planteado hace varios meses”, expresó Zapata al hacer un balance de su recorrido. Durante el año pasado, el pringlense disputó competencias en Portugal, Italia y España, tres plazas centrales del pádel europeo, donde el nivel y la exigencia son máximos.
El desafío, sin embargo, va mucho más allá de lo deportivo. Vivir lejos de casa, adaptarse a otra cultura y sostenerse económicamente forma parte del día a día. “Al principio costó un poquito estar lejos de la familia, pero casi siempre estoy haciendo algo. Allá doy al menos cinco horas de clases para solventar gastos, después entreno tres horas más una hora y media de físico. Son nueve o diez horas diarias en la cancha, y así no te queda mucho tiempo para pensar”, relató con sinceridad.
En cuanto al nivel competitivo, Zapata reconoció que el camino recién empieza. “Hoy estoy alrededor del puesto 900 del ranking mundial con solo jugar un torneo. Para llegar al Premier Padel, donde juegan Tapia, Chingotto y los mejores del mundo, hay que estar entre los 250”, explicó. Su meta para 2026 es clara: “El objetivo es llegar a estar entre los 500 del mundo, y para eso hay que jugar muchos torneos y sumar puntos constantemente”.
En ese recorrido ya tuvo cruces importantes. “Me tocó jugar contra Fede Chiostri, que ya participó en Premier. Obviamente me ganó, pero ese tipo de partidos te marca el nivel real que hay”, contó. También destacó que las ciudades donde más se nota la jerarquía son Madrid y la zona donde actualmente reside. “Ahí hay un nivel altísimo, todos juegan muy bien”, resumió.
Además de competir, Leonel tuvo la oportunidad de entrenar cerca de figuras destacadas. “Fui a Madrid a entrenar, hice un muy buen trabajo y los entrenadores querían que me quedara. Incluso estuve cerca de entrenar con una pareja que está entre las mejores del mundo, pero justo cuando iba a ir ya habían terminado los torneos y se volvieron”, explicó. Aun así, valora esa cercanía con la elite como un aprendizaje clave: “Te vas rozando con los mejores y eso te hace crecer muchísimo”.
Antes de regresar definitivamente a Europa, Zapata permanecerá en Pringles hasta el 15 de enero, fecha en la que volverá a viajar para encarar un calendario cargado. “En enero tengo torneos en Francia, Marruecos y nuevamente en España. Me voy prácticamente por un año”, adelantó.
Al cierre, el jugador agradeció a quienes lo acompañan en este proceso. “Quiero agradecer a Sinergia, el gimnasio donde entrené estos días en Pringles; a Emilio, que es mi mejor amigo y me ayuda a entrenar; a mi viejo, a mi familia y a Dios, que me dan fuerzas para seguir adelante”.
Con humildad, esfuerzo y una agenda cada vez más exigente, Leonel Zapata sigue construyendo su camino fuera del país, llevando el nombre de Coronel Pringles a las canchas europeas y soñando con un futuro entre los mejores del mundo.