Un reencuentro que volvió a unir historias y recuerdos
Mujeres que compartieron su infancia y adolescencia en el ex Hogar del Niño se reunieron para revivir experiencias y reafirmar el valor de una institución que marcó sus vidas.

El sábado 10 de enero de 2026, a partir de las 10 de la mañana, se llevó adelante un emotivo encuentro en el edificio del ex Hogar del Niño, ubicado en la intersección de Moreno y Juan XXIII de nuestra ciudad. La iniciativa surgió a partir de una invitación abierta dirigida a todas las mujeres que, en algún momento de sus vidas, transitaron su infancia y adolescencia en la institución.

"Pasar el día juntas, recordar nuestras aventuras vividas, ponernos al día y celebrarnos", fue el espíritu que guió la convocatoria, que invitaba a compartir una jornada completa, con mate y almuerzo a la canasta, en un espacio cargado de historia y significados. El lugar, que desde hace varios años ya no funciona como hogar y actualmente es una casa de retiros espirituales administrada por la Iglesia Católica, volvió a abrir sus puertas para recibir a quienes lo habitaron en otra etapa de sus vidas.

La respuesta fue muy positiva y permitió concretar un reencuentro esperado por muchas. Así lo expresó Soledad Paolini, una de las participantes: "La verdad que sí, fue hermoso encontrarnos, espero que se haga todos los años, siento una nostalgia, fue el mejor hogar sin dudas". Soledad contó que estuvo siete años en el Hogar y que esta fue la primera vez que regresó desde su cierre.
Por su parte, Cecilia Ladux relató que ingresó alrededor de los diez años y permaneció hasta finalizar la secundaria. "Me fui a estudiar a Bahía Blanca, en ese tiempo te apoyaban, te daban becas para estudiar en la universidad", recordó, destacando el acompañamiento que brindaba la institución. También señaló que, si bien hubo un intento de reencuentro en 2014, muchas no habían podido participar, por lo que este nuevo encuentro resultó especialmente significativo.
María Laura Molina aportó su mirada desde un doble rol: "Viví acá y fui celadora". Contó que, con el paso de los años, el Hogar fue cambiando, tanto en la cantidad de chicas como en su funcionamiento, y recordó la última etapa, cuando había alrededor de una docena de residentes.

Durante la jornada, las participantes recorrieron las instalaciones, compartieron anécdotas y evocaron momentos de la vida cotidiana: los estudios, los trabajos, las salidas, los corsos, las tertulias escolares y la convivencia entre chicas de todas las edades. "Vemos todo más chico ahora, pero hermoso", coincidieron.
Además, agradecieron especialmente a la Iglesia Católica y a quienes actualmente administran el lugar por permitirles el acceso, y recordaron con cariño a integrantes de la comisión que formaron parte de sus vidas.
El encuentro cerró con el compromiso de volver a organizar nuevas reuniones, fortaleciendo un lazo que el tiempo y la distancia no lograron romper, y reafirmando el valor del ex Hogar del Niño como espacio de contención, educación y memoria compartida.