Pringles desde el Aire

PRINGLES DESDE EL AIRE: BOULEVARD 1
PRINGLES DESDE EL AIRE: BOULEVARD 1

UNA HERMOSA CIUDAD

Hoy sobrevolaremos con el Drone el Boulevard 1 o Avenida Frondizi, en el sector donde se encuentra emplazado el monumento a Juan Pascual Pringles

En la sección de esta semana sobrevolamos un sector conocido de nuestra localidad como lo es el del Boulevard 1, donde se encuentra la terminal de Ómnibus Malvinas Argentinas,  la cancha de Almaceneros, la Ermita de la Virgen de Schoenstatt y el monumento a Juan Pascual Pringles. Haciendo un poco de historia el 19 de marzo se conmemora el aniversario del fallecimiento del Coronel Juan Pascual Pringles, de quién llevamos su nombre que nos identifica como ciudad. Hablar de la historia de Juan Pascual Pringles, es hablar de un hombre que no concebía la rendición de una soldado hasta no utilizar el último de sus cartuchos. Ganó y perdió batallas, nunca se rindió. “Hemos venido al Perú a pelear, no a rendirnos” le contestó a un asombrado oficial español que no terminaba de entender por qué, después de guerrear con quince hombres contra un batallón de 500, había rechazado toda oferta de rendición. Protagonista de la Independencia, Pringles es una de los máximos héroes argentinos, pero raramente es mencionado. Fue un guerrero valiente y noble, leal a su patria y honesto consigo mismo y que vivió en un tiempo de guerras y batallas, de tumultos y asonadas, de intrigas y violencias. 


Participó en las guerras de la Independencia bajo las órdenes de San Martín y Bolívar. Peleó en Junín y se dio tiempo para salvarle la vida al General Necochea. Bajo las órdenes de Sucre probó el filo de su espada en Ayacucho, la última batalla de la Independencia. Su espada batalló al lado de San Martín, fue reconocido por Bolívar y mencionado por Sarmiento. Juan Pascual Pringles indudablemente al momento de su muerte ocurrida a los 36 años de edad, era un héroe. Nuestro Partido, fue bautizado con su nombre, por lo cual muchos comercios a lo largo de la rica historia de nuestra comunidad, han llevado a Pringles en sus letreros. Diarios, bancos, casas de repuestos y comercios en general llevaron y llevan el apellido del héroe puntano en sus marquesinas. La Plaza principal de nuestra ciudad fue bautizada con su nombre, siendo este punto uno de los más significativos de Pringles.

 


De Juan Pascual a Coronel Pringles

La historia de nuestro héroe, tiene un sinfín de anécdotas, llena de matices que han engrandecido la figura del Coronel puntano. Quizás su más conocida muestra de valor fuera aquella batalla en las playas de Chancay. Al ver el coraje demostrado por Pringles y su puñado de soldados, los españoles ofrecen la rendición con condiciones. El Coronel español de apellido Valdez le envía un parte al Coronel Alvarado en el que pondera las virtudes guerreras de Pringles. San Martín, cuando se entera de la noticia, no lo duda. Ordena que se forjen medallas para Pringles y sus hombres. La medalla tiene inscripta esta frase: “Gloria a los vencidos de Chancay”. Su carrera militar fue breve. Apenas diez o doce años. Se inició como alférez, y cuando murió era coronel. No fue un militar de escritorio. A diferencia de nuestros contemporáneos, oyó silbar las balas, sintió la mordedura del plomo en la carne. Todos los ascensos los ganó en el campo de batalla. Allí también ganó las medallas y esas otras preseas que quedan marcadas para siempre en el cuerpo de un guerrero: las heridas y las cicatrices de las heridas. El futuro guerrero de la Independencia se inició como empleado de comercio en Mendoza. El destino se empecina en tejer esos pequeños contrastes. Durante dos o tres años el joven Juan Pascual se desempeñó detrás de un mostrador en la tienda de don Manuel Tabla, en algún momento decide dejar las comodidades del empleo para asumir su destino militar. Entramos a la última parte de su historia, ya involucrado en las guerras civiles, una parte que se desarrolla en las soledades de San Luis y Córdoba, Pringles acaba de ser derrotado, pero confía en su buena estrella; ha salido de peores. En las orillas del Río Quinto es derrotado nuevamente, un oficial enemigo le exige rendición. Pringles, le dice que solamente entregará su espada a Quiroga. El oficial le dispara a quemarropa. El héroe puntano agoniza durante tres días, hasta que la patrulla llega finalmente hasta el campamento de Quiroga. Orgulloso, el oficial le muestra el cadáver, Quiroga ya está enterado de todo, siempre sabía todo. Sus ojos negros brillan furiosos, la leyenda cuenta que los destinatarios de aquellas miradas fue lo último que vieron en la vida. “¡Por no manchar con tu sangre el cadáver del valiente Pringles -le dice- es que no te hago pegar cuatro tiros ahora mismo! ¡Cuidado otra vez -miserable- que un vencido invoque mi nombre!” Quiroga se ha sacado su poncho, el poncho que lo acompañó en tantas batallas y que lo protegió del frío y de la lluvia, de la soledad y de las derrotas. Se ha puesto de rodillas. Los hombres lo miran en silencio, con un cuidado, con una delicadeza que ninguno de sus soldados conocía, cubre el cuerpo del bravo Coronel Pringles. Así un 19 de marzo la rica historia del Coronel Juan Pascual Pringles llega a su fin, una historia repleta de muestras de un valor que no acepta ninguna objeción. Como pringlenses, es nuestro deber conocer y evocar la memoria de quien llevamos su nombre. Un hombre simple, que hizo del honor y la lealtad su estandarte.







Publicado por EL DIARIO


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