Int. General

“Creo que ya cumplí un ciclo y ahora tengo que dedicarme a mis hijos
 “Creo que ya cumplí un ciclo  y ahora tengo que dedicarme a mis hijos

PERFILES

Así lo aseguró  Silvia Miriam Martínez, quien se jubiló como docente en los últimos días tras desempeñarse por más de 30 años en diferentes escuelas del partido. En la ocasión, se refirió a la tarea realizada, a lo cambios que ha sufrido la educación y sobre todo a la experiencia que le dejó haber podido trabajar en escuelas rurales. "Siempre digo que, todo lo que aprendí, fue con la experiencia de escuela rural", expresó.

Silvia Martínez, es una reconocida docente de nuestra localidad que hace pocos días atrás se jubiló, tras estar por más de tres décadas dictando clases en diferentes establecimientos educativos de Coronel Pringles como fue el caso de la Escuela N° 7, de las escuelas rurales de Frapal, Lartigau y El Resero,   la Escuela N° 30, la N° 22, la  Escuela N° 1 y la  Escuela N° 7, donde finalizó en diciembre del año pasado su carrera. Es así que en la entrevista de Perfiles de El Diario de Pringles, conoceremos cómo fueron los inicios de esta docente, la diferencia que encontró al dictar clases en escuelas urbanas y rurales, también a cómo ha cambiado la educación desde sus comienzos a la actualidad, a su despedida y a lo que hará ahora que contará con más tiempo libre, al haberse jubilado.   

 

-¿A qué jardín y escuela fuiste?

 

Hice sala de 5 en el jardín Laura Vicuña,  que en ese momento era el único jardín de infantes que había, que inclusive estaba guiado por monjas, y tenía  un sistema de pupilos para los chicos de primaria y secundaria.  Después,  la  primaria, la hice en la Escuela N° 11.  Toda la  secundaria la cursé en el Ex Colegio Nacional, que  recién se inauguraba el nuevo edificio. Y después hice el profesorado de Enseñanza Primaria en el Instituto N° 158, en el Colegio Nación y egresé en el año 1987.

 

-¿Por qué decidiste seguir con Magisterio?

 

Seguí con Magisterio porque era una carrera nueva que se había abierto acá en Pringles, y charlando con mis papás, que siempre me preguntaban qué me gustaría seguir,  les decía que  me gustaba veterinaria o la docencia. En ese momento trabajaba mi papá solamente, entonces era complicado que yo me fuera a estudiar afuera, con los gastos que eso implicaba, entonces decidí hacer el magisterio en Pringles, y no  me arrepiento. Me encantó haberlo hecho. 

 

-¿Cuál fue la primera  escuela en la que trabajaste?

 

Cuando estaba estudiando, en segundo año del profesorado, surgían  muchas suplencias como ahora, y no había suplentes, entonces  pedían al instituto a ver si había algún docente que tuviera la intención  de hacerlas. Así que fui una de las arriesgadas y empecé  en la Escuela N° 11, con dos suplencias en la primaria. Empecé ahí antes de recibirme, y  después al mes de haberme recibido, realicé una suplencia de fin de año en la misma. 

 

-¿En qué otras escuelas trabajaste?

 

Trabajé en la Escuela N° 7, en Frapal, Lartigau,  en la Escuela N° 30, en la Escuela N° 22, en la del Resero, después estuve 13 años en la Escuela N° 1. Luego pasé a la Escuela N° 7, donde estuve 5 años y finalicé mi carrera. He estado mucho en escuelas rurales en cargos directivos también, y  en preceptorías de escuelas secundarias. 

 

-¿Qué diferencias encontraste entre las escuelas rurales y las urbanas? 

 

Ni bien me recibí, que me tocó trabajar en una escuela rural, y  rendí por primera un examen para cargo directivo, era joven y era una sensación de inseguridad, porque como recién salía del profesorado, y tener tanta responsabilidad, era algo arriesgado.  En ese momento, a las escuelas rurales no iban profesores especiales, entonces vos  eras directora, maestra,  portera, profesor de educación física, de música, de plástica, etc. Fue maravilloso, porque yo siempre digo que, todo lo que aprendí, fue con la experiencia de escuela rural. Te vas haciendo, vas entablando una  relación con la gente, porque por ejemplo yo tenía mamás que me ayudaban y me daban talleres de inglés para los nenes. Mis etapas rurales fueron de 9 años, que  para mí fue maravilloso. 

 

-¿Cómo hacías para trasladarte en esa época hasta la escuela rural?

 

Era la época cuando recién inicié en FraPal,  íbamos a las 7 de la mañana en el colectivo, pero no teníamos transporte de regreso, entonces teníamos que hacer dedo, en una época difícil donde había muchos asaltos en la ruta, y los  asaltantes se disfrazaban de docentes o de policía.  Entonces la gente que pasaba, incluso los camioneros, tenían prohibido levantar docentes. Entonces eran épocas donde íbamos a  las 7 de la mañana y volvíamos a las 11 de la noche, y al otro día a las 7 de la mañana nuevamente teníamos que salir para la escuela

 

-¿No se quedaban a dormir allá?

 

El primer tiempo no. Después  los papás nos ofrecían quedarnos, entonces las maestras que éramos solteras, que no teníamos problemas de hijos o de familia, íbamos los lunes y nos quedamos hasta el viernes  en casa de distintos padres que nos daban alojamiento, y regresábamos el viernes a pasar el fin de semana cada cual con su familia. 

 

-¿En qué grados dictaste clase?

 

Cuando estaba en escuela rural tenía todos los grados. Cuando regresé a Pringles siempre tenía primer ciclo, de primero a tercero. Estuve mucho en  segundo y tercero. Después hice suplencias en grados superiores y cuando fui a la Escuela N° 7 comencé con primer grado, tuve segundo y  ya después pasé a tener 5to y 6to. 

 

-¿Te ha tocado dictar clases a algún grupo de alumnos dos años seguidos?

 

Sí,  este último año que estuve en la Escuela N° 7 me pasó ésto. Cuando ingresé me dieron 1er grado, los papás de esos nenes al segundo año, me pidieron que siguiera  con ellos. Pasamos a segundo año, en tercero tuvieron otra docente, en cuanto año los tuve por área, en quinto los tuve nuevamente al grupo completo, y en sexto los pedí, porque ya habíamos ingresado juntos, entonces nos íbamos juntos. No era aconsejable, nos decían los inspectores, cuando recién nos iniciábamos que tuviésemos más de dos años un mismo grupo de alumnos, porque ya nos conocemos tanto, que los chicos saben las partes débiles de uno y vos a ellos también. Pero no fue mi caso. 

 

-¿Cuándo decidiste jubilarte? ¿En qué mes comenzaste con los trámites?

 

Lo decidí el año pasado. Porque  en realidad en la antigüedad estoy excedida,  pero no tenía la edad necesaria para jubilarme. Comencé los trámites en el mes de septiembre, y  los entregué en octubre, porque supuestamente entregás con la fecha en que te querés jubilar, y tiene que ser tres meses antes  de que presentes  la renuncia. Creo que ya cumplí un ciclo muy importante de mi vida, y ahora tengo que dedicarme a mis hijos. Nunca dejé de hacerlo, nunca dejé de trabajar teniendo mis hijos, pero ya son adolescentes, son grandes, se están recibiendo en sus carreras, entonces creo que es un buen  momento para acompañarlos. 

 

-¿La despedida te la hicieron el año pasado cuando  finalizaron las clases?

 

Sí, fue durante  el acto formal. Como mi personalidad es muy alegre, me disfrazaron, me colocaron la banda de egresada, y me entregaron obsequios, y escuché palabras hermosas  de todo el personal. Es lo mismo que me pasó el 1° de febrero, ya todo el mundo sabía que me jubilaba, así que fueron innumerables los llamados, cosas maravillosas, que a uno al final de la carrera lo llenan, cosechás muchos  recuerdos y emociones, de ex alumnos y padres. 

 

-¿Cuántos años trabajaste?

 

En estos momentos, si nos guiamos por los papeles, me estoy jubilando con 30 años, un mes y 20 días.  En realidad debo tener como 33 años de servicio, un poquito más, porque hay  suplencias que no se cuentan cuando uno hace la devolución, porque son cortas. O  por ahí a nosotros en la docencia, nos empiezan a computar la antigüedad a partir del año trabajado.

 

-¿A qué vas a dedicar tu tiempo libre, más allá de acompañar a tus hijos?

 

Tengo muchas ideas. Me gustaría pasar unos días con mi hija que está estudiando en Bahía Blanca, otros días con mi hija que está estudiando  y ya se recibe en Tandil, porque no he podido estar mucho con ellas debido al trabajo, y acompañar a Matías que egresa este año de la secundaria y se va a estudiar también a la facultad. Creo que voy a tener bastante para hacer, y no soy una persona que se quede quieta, y no  quiero extrañar mucho la escuela, porque sé que la voy a extrañar.  También voy a aprovechar a visitar amigos y familia. 

 

-¿Qué diferencia encontrás en la educación, entre los primeros años en que empezaste a dictar clases  con estos últimos?

 

Estamos viviendo momentos muy difíciles en educación en la actualidad, antes era a lo mejor un sistema más exigente  de docentes y padres hacia los alumnos, pero eran otros los valores, era otro el respeto y el nivel de compromiso. Hoy en día es  como que se ha desdibujado un poco el rol del docente, y no se lo obliga a actuar como tal, sino  como asistente social, como médico, cumpliendo el rol y complementando las carencias que tienen  los alumnos en sus hogares. Obviamente la situación social está muy complicada,  entonces eso conlleva a que el maestro trate  de resolver, de contener las  situaciones que viven los nenes a diarios, más en una escuela de jornada completa, son 8 hs que el alumno está con vos y ya sos parte de su familia. Creo que el  docente que lo hace por vocación, que le gusta, que lo siente, desempeña ese  rol muy bien, tratando siempre de ayudar, primero  al alumno, y por ende a la familia, en la medida de lo posible






Publicado por EL DIARIO



Radio en vivo

Versión impresa

Busqueda


WebMail

Encuesta